3 medicamentos que muestran el lado oscuro de la industria farmacéutica

Cuando una medicina es puesta en el mercado ha sido sometida a un gran número de pruebas que defienden que su comercialización es segura. Faltaría más. Sin embargo, es posible que, con el tiempo, surjan contraindicaciones o efectos secundarios que no se pueden identificar en el corto plazo. Hay otras posibilidades: que la popularización de determinado medicamento provoque su mala utilización, como explicamos recientemente sobre el paracetamol o las pastillas para tratar el alzhéimer en sus primeras fases. También, que la aparición de nuevos tratamientos provoque que los consumidos por costumbre sean inútiles o incluso dañinos.
En muchos casos, el esquema el siguiente: un medicamento se comercializa de manera paralela a la creación de una necesidad sanitaria que anteriormente no existía, como explica la escritora especializada en salud Martha Rosenberg en 'Alternet', y tan solo el tiempo muestra su ineficacia. La autora recomienda esperar al menos cinco años hasta empezar a consumir un nuevo medicamento, tiempo –en principio– suficiente para que los efectos secundarios no explorados salgan a la luz. Recogemos aquí tres de los casos menos conocidos y que muestran qué puede pasar cuando los intereses comerciales y la ansiedad de la población se cruzan.
Inhibidores de la bomba de protones (IBP)

Bajo este nombre como de película de sci-fi de los años cincuenta o de canción punk se engloban medicamentos cuya función es, básicamente, reducir la producción de ácido en el jugo gástrico. Estos inhibidores llegaron al mercado a comienzos de los años 90 como sustitutos de los antagonistas de H2, y tuvieron un gran éxito comercial, como ocurre con el Omeprazol (Prilosec), que se vende sin necesidad de receta. Al fin y al cabo, muchas personas tienen problemas con los reflujos.
Durante los últimos años, no obstante, la comunidad médica ha alertado contra el abuso de esta clase de medicamentos. Más allá de los efectos secundarios que pueden causar, aunque sean poco frecuentes (náuseas, diarrea, fatiga, vértigo), se han encontrado otra clase de efectos a largo plazo. Este mismo año, una investigación publicada en 'JAMA Neurology' asociaba el consumo de estos inhibidores con un mayor riesgo de sufrir deterioro cognitivo. Como concluía el estudio, “evitar medicarse con IBP puede prevenir el desarrollo de demencia”, ya que aquellos que lo consumían de manera regular tenían un riesgo significativamente mayor de sufrirla.
Los IBP se prescriben más de la cuenta en atención primaria: “Pueden ser efectivas, pero están pensadas para ser utilizadas a corto plazo”
No es el único riesgo que se ha identificado sobre esta medicina. Un célebre estudio publicado en 'British Medical Journal' desvelaba que los consumidores habituales tenían un mayor riesgo de sufrir una fractura de cadera, principalmente por deficiencias en la absorción del calcio, el hierro y la vitamina B12. A menudo se cita también el peligro de sufrir una infección por el 'Clostridium difficile', como mostraba una investigación publicada en 'The American Journal of Gastroenterology'. Se trata de una bacteria intestinal que causa desde diarreas leves hasta colitis seudomembranosas, que pueden llegar a poner en riesgo la vida del paciente.
Más allá de eso, esta clase de medicinas, “una de las más exitosas de todos los tiempos”, como explicaba un artículo publicado en “Pharmaceutical Journal” se prescriben más de la cuenta en tratamiento primario. “La prescripción de IBP se ha disparado durante la última década”, concluía el artículo. “Pueden ser efectivas, pero están pensadas para ser utilizadas a corto plazo y a menudo no se les da descanso. Hay pistas claras y consistentes de esta sobreprescripción ya que los médicos sobrevaloran los beneficios e infravaloran el daño, lo que está asociado con costes sustanciales para los sistemas de seguridad social”. Era algo que confirmaba también un 'paper' publicado en España: “Más de la mitad de la población encuesta consume IBP, y de ella cerca del 40% sin una indicación médica correcta”.
Propecia

El sueño de todo alopécico: que le vuelva a crecer el pelo. ¿O no? Como recuerda la autora, las promesas de fármacos como el pionero Propecia (finasterida) llevaron a miles de personas a consumir estos crecepelo. El problema es que, aunque algunos podían presumir de haber visto un poco más de pelusilla en su cabeza, a lo largo de los últimos años cada vez más investigaciones han mostrado un lado oscuro de este crecepelo mágico.
No solo el 25% de los hombres que tomaban medicación como la finasterida no mostraban ningún efecto, sino que estaban expuestos a otros riesgos
En primer lugar, el consumo continuado de este fármaco disminuye el deseo sexual, perjudica la fertilidad del varón y provoca disfunción eréctil, como señaló una investigación realizada en el Boston University Medical Center. Como aseguraba este estudio, no solo el 25% de los hombres que tomaban medicación como la finasterida o la dutasterida (que también sirven para tratar el agrandamiento de la próstata) no mostraban ningún efecto, sino que también estaban expuestos a diversos riesgos, tanto disfunción sexual como la resistencia a la insulina, la depresión o la disfunción cognitiva.
Hay, no obstante, investigaciones para todos los gustos. Este mes de septiembre, el 'British Medical Journal' señalaba que los usuarios de este inhibidor específico de la 5-a-reductasta de tipo II no presentaban un riesgo significativamente superior al del grupo de control. Otra investigación publicada en 'Andrology' desvelaba, no obstante, que los consumidores mostraban anhedonia (incapacidad para experimentar placer), falta de concentración o, en lo referente a lo sexual, pérdida de sensibilidad en el pene y decrecimiento de la fuerza eyaculatoria. Basta con dar una vuelta por la red para encontrar abundantes testimonios negativos sobre este crecepelo.
Beta bloqueantes

Una de las controversias más recientes en los círculos médicos. Es posible que aquella investigación publicada en 'The Lancet' en el año 2008 por el cardiólogo P.J. Devereaux en la Universidad de McMaster, y que aseguraba que 800.000 muertes podían achacarse al consumo de beta bloquedores, fuese un tanto alarmista. Y ello, a pesar de que el médico aseguraba que la cifra era conservadora: “Si solo un 10% de los médicos han seguido las guías médicas durante la última década, eso querría decir que 800.000 personas murieron innecesariamente y que medio millón de personas sufrieron infartos cerebrales severos”.
¿Qué son los betabloqueantes y por qué resultan tan controvertidos? Se trata de un tipo de medicamento utilizado con mucha frecuencia para tratar los trastornos del ritmo cardíaco y en la protección cardíaca después de un infarto. Se emplearon frecuentemente para el tratamiento de la hipertensión, aunque posteriormente hayan sido reemplazados por otros fármacos, especialmente después de que el año 2007 una revisión publicada en el 'Journal of the American College of Cardiology' señalase que son medicamentos muy poco eficaces en el tratamiento de la hipertensión, aunque sí para ciertos tipos de arritmia, por ejemplo.
La mayor parte de los estudios clínicos se habían llevado a cabo antes del desarrollo de otras terapias eficientes más modernas, como la reperfusión
El demoledor estudio afirmaba que los betabloqueantes reducían la presión sanguínea, lo que combinado con el shock causado por las operaciones de cirugía, podían llevar a los pacientes a sufrir infartos cerebrales. Este mismo año, otra investigación publicada en la revista 'Hypertension' relacionaba el consumo de estos betabloqueantes con una mayor probabilidad de sufrir desórdenes de ánimo, y que la mayor parte de tratamientos obvian la relación que, según su autor, existe entre la depresión y las enfermedades cardíacas.
“Han servido para tratar los problemas de corazón durante los últimos 40 años, pero ahora parece que los betabloqueantes no funcionan”, señalaba un artículo publicado en 'The New Scientist'. “¿Qué salió mal?” La respuesta que proporcionaba es que la mayor parte de los estudios clínicos con los betabloqueantes se habían llevado a cabo antes del desarrollo de otras terapias eficientes más modernas, como la reperfusión, que ha provocado que el efecto beneficioso que tenían estos medicamentos haya desaparecido. Sin embargo, el mismo artículo también recordaba que es poco probable que dejen de usarse en el futuro inmediato. La Fundación Española del Corazón, por ejemplo, afirma que son fármacos bien tolerados y que sirven “para tratar diversas patologías cardíacas como hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, angina de pecho, arritmias o miocardiopatía hipertrófica”.
Fuente: http://ow.ly/BNKT305VfB8
Lo que le pasa a tu cuerpo cuando solo bebes refrescos de cola durante un mes

Original, cereza, limón, lima, naranja, vainilla, mora... A pesar de que los envases (como la tradicional botella con forma de mujer o de la lata roja de las máquinas expendedoras) no hayan cambiado significativamente desde décadas la marca de refrescos por antonomasia ha desarrollado todo tipo de variantes en busca de diferentes huecos de mercado según los gustos y preferencias de los consumidores de cada país. Y es que no hay duda de que Coca-Cola es todo un referente a la hora de saber vender bien sus productos.
El éxito de que estos refrescos lleguen, sin embargo, a nuestra mesa supone que se supriman otro tipo de bebidas que aportan menos carbohidratos y calorías a nuestra dieta. ¿Qué sucede, entonces, si los refrescos de cola se incorporan sistemáticamente a nuestras comidas, encuentros en el bar, momentos de relax, etc.?
El experimento se inscribe en un contexto donde las marcas de refrescos se encuentran sumidas en fuertes debates que atañen a la salud pública
George Prior se ha hecho una pregunta parecida y ha decidido someterse a un experimento llevado a cabo por su propia voluntad consistente en tomar diez latas de este producto al día durante un mes para comprobar los efectos de la sustancia sobre su organismo y cómo revertirlos una vez acabado este particular trabajo de investigación.
El diario de George
El sujeto en cuestión es un varón de 50 años y 76 kilos que goza de buena salud. Prior se sometió a un riguroso examen médico antes de lanzarse a la aventura y durante los treinta días que duró el reto utilizó los refrescos de cola como única fuente de azúcar, controlando en este periodo tanto los cambios en el diámetro de su cintura como la presión sanguínea y los niveles de glucosa en sangre.
Tras el noveno día, Prior había ganado 3,7 kilos, prácticamente medio kilo al día. Prior señala que ya en este momento empieza a notar una cierta aversión hacia el refresco, no tanto por su sabor sino porque su ingesta le hace sentirse muy cansado y con el estómago lleno, sin hambre y sin ganas de consumir otro tipo de alimentos.
Transcurridas las dos semanas, la media en el incremento de peso diario se fue rebajando, si bien el sujeto llegó a sobrepasar los 82 kilos, es decir, seis kilos más de los iniciales. Siete días después, la balanza marcaba ya los 83 kilos y medio. Como curioso síntoma Prior relata que no podía abotonarse los pantalones y que a pesar de sentirse tremendamente bajo de energías, las dificultades para poder conciliar el sueño también eran considerables.
Hacia el final del experimento, Prior cuenta que por comodidad había tenido que empezar a utilizar pantalones cortos, ya los vaqueros le quedaban demasiado estrechos y le hacían daño. La consecuencia física más significativa fue sentir que no se podía agachar con la facilidad con la que siempre lo había hecho. Con todo, Prior no achaca el incremento de peso a las calorías consumidas sino a los altos niveles de insulina que presentaba su cuerpo y que convertía el azúcar de la Coca-Cola en grasas para su almacenamiento. El resultado definitivo fue de un incremento de 14 kilos, más de 90 de peso en total.
Para volver a su estado inicial tras el reto de las 10 latas al día, el sujeto tuvo que retirar de su dieta cualquier tipo de carbohidratos, recuperando la marca inicial en la báscula después de dos semanas y media.
La mala imagen de los fabricantes de refrescos
El peculiar ensayo realizado por Prior se inscribe en un contexto donde las marcas de refrescos se encuentran sumidas en fuertes debates que atañen a la salud pública. Recientemente la OMS se pronunció sin rodeos al proponer una tasa para las bebidas azucaradas similar a las que gravan el alcohol o el tabaco. La agencia de Salud de las Naciones Unidas defiende que un incremento del 20 % en el precio supondría una reducción proporcional en el consumo de estas sustancias.

(iStock)
Con anterioridad, un estudio de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston desató la alarma al revelar que Pepsi y Coca-Cola se habrían gastado grandes cantidades de dinero financiando a organizaciones de Estados Unidos encargadas de la promoción de hábitos saludables, con el objetivo de mejorar su imagen de marca y prevenir posibles acciones legales que repercutieran en el consumo de sus productos.
Ante la epidemia de obesidad que se expande por el mundo occidental, las empresas de refrescos azucarados se están convirtiendo en las industrias tabaqueras del siglo XXI. Ante las graves acusaciones que se han ido vertiendo en los últimos tiempos, en defensa de Coca-Cola, un portavoz de la marca ha señalado: “La gente ha disfrutado de la Coca-Cola durante más de 129 años. Como todos los refrescos es una bebida perfectamente segura y puede formar parte de una dieta y un estilo de vida equilibrados. Suministramos una variedad de refrescos de cola para cumplir con las necesidades de nuestros consumidores, incluyendo opciones que son bajas en azúcar, carentes de azúcar y sin cafeína”.
Fuente: http://ow.ly/N4NY305VbEn
¿Tu hijo no rinde en el colegio? Vigila su desayuno

Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. Seguro que estás harto de oir que el desayuno es la comida más importante del día, sin embargo, es la que menos se respeta y más gente se salta. Los niños sufren aún más las consecuencias de no ingerir ningún alimento a primera hora de la mañana, ya que el ayuno afecta a su estado de salud y su rendimiento físico y mental, provocando cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y falta de memoria.
A pesar de las advertencias, entre el 20 y el 40% de los niños van al colegio sin desayunar, según datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), y más del 50% no toma los nutrientes que necesita. La concienciación es fundamental y el hábito del desayuno debe transmitirse a los pequeños desde sus primeros años de vida. El estudio 'El desayuno en la infancia: más que una buena costumbre' insiste en que esta comida tiene aún más importancia para los niños en edad preescolar, “a quienes les resulta más difícil cubrir con el resto de las ingestas diarias todas sus necesidades nutritivas”.
La pediatra María José Galiano, coautora de este estudio destaca que no desayunar, además de que puede afectar al rendimiento escolar, “les produce una sensación de hambre constante, por lo que tienden al picoteo con más frecuencia, y además suelen ser 'alimentos menos saludables'. Y el picotear y además alimentos más calóricos se ha visto que favorece la obesidad”.

Las mañanas pueden ser un momento complicado. Sueño, prisas, estrés… preparar a los más pequeños de la casa para ir al colegio es una odisea para muchos padres y el momento del desayuno una pesadilla de terror. Los expertos destacan la importancia de la familia de dar ejemplo para que los pequeños establezcan una rutina y lo identifiquen como una tarea más cada mañana, igual que vestirse o ir al colegio.
Tampoco vale comer cualquier cosa. El desayuno debe ser equilibrado y contener todos los nutrientes necesarios para que los niños puedan afrontar el día. Sin embargo, “sólo el 30% consume una ración adecuada de un desayuno que se considera completo: lácteos, cereales y fruta”, según el estudio 'Dime como comes' realizado a 322 niños y 212 familias distribuidos por toda la geografía española. Además, según la Dra. Galiano, “la leche sería un alimento fundamental para cualquier persona por su alto contenido en calcio (difícil cubrir necesidades sin ingerir leche), y más en niños porque están en fase de crecimiento. Además la absorción de calcio de la leche se ve favorecida por la lactosa que contiene”.
Para completar el desayuno, los niños cuentan además con las leches de energía y crecimiento, especialmente pensadas para satisfacer las necesidades nutricionales de esta etapa de sus vidas y que maximizan los beneficios para la salud de un buen desayuno. “Las leches modificadas para niños de uno a tres años de edad tienen un menor aporte proteico, y de sal (menor riesgo de sobrecarga renal) y con menos grasas saturadas (puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en la vida adulta), y están enriquecidas con calcio, vitamina D, y hierro (fundamental en determinadas funciones del organismo)”, explica la Dra. Galiano.
No desayunar favorece la obesidad

Además de la falta de rendimiento se ha observado que saltarse el desayuno podría tener una directa influencia sobre el Índice de Masa Corporal. Esta relación se produce por dos aspectos, la influencia del desayuno en el apetito durante el resto del día y en su influencia sobre la dieta global y los nutrientes que se deben consumir.
El consumo de hidratos de carbono complejos, como pan y cereales (sobre todo si son integrales), ayudan a mantenerse saciados más tiempo y por tanto, no llegar con tanta hambre a la comida y a mantener una dieta más equilibrada el resto del día. Además la energía que nos aportan también es gradual. El estudio 'El desayuno en la infancia: más que una buena costumbre' resume estos aspectos en que 'puede prevenir la obesidad y otras enfermedades crónicas relacionadas a través de diversos mecanismos biológicos y conductuales'.
Fuente: http://ow.ly/Ksjq305Vbe8
LA POP-UP STORE DE FRUIT OF THE LOOM
GEORGIA.
Algunas mujeres nunca considerarían comprar la ropa interior dentro de un embalaje. Con el experimento de Fruit of the Loom cambiaron de opinión.
La compañia americana creó una falsa marca, Früt, que vendió en pop-up store en un centro comercial de Georgia, para mostrar a las consumidoras la calidad y variedad de su oferta y enseñar a sus cientas que lo que está dentro del embalaje es lo que realmente cuenta.
Ninguna de los compradoras sabía que la ropa interior que estaban viendo era en realidad de la firma Fruit of the Loom, hasta que llegaron a la caja y un panel móvil se dió la vuelta para reemplazar el logotipo de Früt por el de Fruit of the Loom.




Fotos y vídeo: Fruit of the Loom.
THE PARK・ING GINZA
TOKIO.
THE PARK・ING GINZA es una tienda que ocupa el garaje que hay dentro del edificio de Sony del popular barrio de Ginza en Tokio.
Nobuo Araki / The Archetype es el estudio que se ha encargado de realizar la adptación de este espacio industrial en un concepto de tienda que consta de una cafetería, locales comerciales y galería, sin límites claros entre ellos. Cada sección se ha diseñado para ser flexible y poder albergar eventos de forma independiente.
El espacio crea una sensación de fugacidad – uno de los encantos de una metrópolis como Tokio – y busca proporcionar constantemente la sorpresa a los clientes que visiten THE PARK・ING GINZA, y se presenta como un espacio distintivo y único dentro del caos de la capital nipona.



Fotos: Atsushi Fuseya.