¿Depuración o pérdida de peso? Cómo sobreponerse a los excesos

Toxinas y grasa no es lo mismo. Y aunque comer de manera saludable ayude a eliminar ambas cosas, son en realidad objetivos diferentes que requieren tomar, también, medidas distintas. En este sentido, la nutricionista de Mamá Campo, Vanessa Aguirre, asegura que mientras que las dietas 'detox' tienen como objetivo eliminar los radicales libres y toxinas del organismo, las de pérdida de peso no necesariamente persiguen ese fin. "El peso no tiene nada que ver con ello. De hecho, se puede estar en un peso adecuado y, sin embargo, tener a la vez un alto grado de toxicidad en el organismo. Y por otro lado, hay personas con sobrepeso que sí presentan un organismo realmente 'limpio'. Algo que ocurre con frecuencia en zonas rurales alejadas de la contaminación y de los alimentos procesados", asegura la experta.
Es más, Aguirre advierte de que muchas dietas de adelgazamiento no solo no favorecen la desintoxicación del organismo, sino que influyen negativamente en ella. "El mero hecho de restringir drásticamente el aporte calórico, ingiriendo, por ejemplo, solo zumos o alimentos ricos en proteínas, provoca en nuestro organismo un mecanismo compensatorio que genera un nivel muy alto de residuos tóxicos que pueden afectar incluso a nuestra función renal y hepática". Por eso, insiste en que el número que aparece en la báscula no es un indicativo fiable de nuestro estado de salud. "Al margen de las modas y estrategias publicitarias lo cierto es que desde hace ya miles de años nuestros antepasados hablaban de la necesidad de purificar el organismo. Es fácil encontrar culturas y religiones en las que incorporan pautas como el ayuno o la eliminación de ciertos alimentos durante algunos periodos de tiempo", añade la nutricionista.
Ahora bien, ¿necesitamos una depuración después de los excesos? Depende. Como explica Aguirre, habría que tener en cuenta cómo ha sido la alimentación durante el año. "Si ha sido sana y equilibrada no deberíamos preocuparnos en aplicar ningún tipo de dieta especial, ya que el propio organismo se encargará de recuperar su estado original paulatinamente. Sin embargo, si no es así, lo mejor es ponerse en manos de un profesional. No solo para perder los kilos de más, sino para que nos ayude a cambiar nuestros hábitos de forma generalizada", sostiene la experta. "Cuanto más restrictiva es una dieta, peores son los resultados a largo plazo", añade.
La salud es la mayor perjudicada. Ya sea durante los excesos, o con peligrosas purgas después de ellos, lo cierto es que, muchas veces, se olvida el objetivo final de la alimentación: mejorar la calidad de vida. Sobre esto, Aguirre recuerda que el metabolismo es un mecanismo complejo y en constante adaptación, por lo que una repentina restricción calórica ayudará a perder peso en un primer momento, pero no a largo plazo.
"Nuestro metabolismo se adaptará a ese cambio, y en cuanto nos reincorporemos a nuestra dieta habitual, este tenderá a almacenar grasa, pensando que se encuentra en época de restricción de alimento, recuperaremos rápidamente lo perdido (el temido efecto "yo-yo")", argumenta la experta. De la misma manera, hay que entender que no solo importan las calorías, sino lo que aportan estas. Por eso, la nutricionista defiende que hay nutrientes esenciales que solo se pueden obtener a través de los alimentos y cuyo déficit se asocia con síntomas como dolor de cabeza o somnolencia. "La clave está en el equilibro y en no someter a nuestro cuerpo a periodos de excesos y carencias intermitentes de forma prolongada. Lo que sí resulta efectivo es compensar un exceso puntual haciendo la comida posterior más ligera", asegura.
Y no, tampoco es necesario recurrir a productos 'detox' específicos. Según cuenta Aguirre, la naturaleza ofrece absolutamente todo lo que el organismo necesita para depurarse. El cuerpo es capaz de hacerlo por sí solo. Eso sí, hay que proporcionarle los ingredientes adecuados. En este caso, la experta recomienda aumentar el consumo de frutas y verduras que antioxidantes, así como una cantidad adecuada de fibra para expulsar las toxinas.
Cinco consejos para el 'detox' postvacacional
- Más frutas y verduras. Un mínimo que solo un 11% de la población cumple, y que es esencial dentro de una dieta equilibrada. "Deberíamos tomar entre dos y tres frutas al día, y verdura en todas las comidas principales. Si es plato único, la mitad de nuestro plato deben ser hortalizas", asevera la experta.
- Sin olvidar los granos integrales. Las legumbres, los cereales integrales y las semillas son fundamentales en la alimentación. "Aunque históricamente hayan sido considerados como 'calóricos', son grandes aliados para bajar peso por su gran concentración de nutrientes. Y, sobre todo, por su elevado contenido en fibra", sostiene Aguirre.
- Evita los alimentos procesados. Culpables, junto al sedentarismo, del sobrepeso, los alimentos procesados esconden adictivos, azúcares y grasas de mala calidad que atentan gravemente contra la salud, y la línea.
- No te acuestes con el estómago lleno. Las cenas pueden convertirse en el peor enemigo de una dieta saludable. Y es que a última hora del día se pueden echar por tierra todos los esfuerzos de la jornada. La pereza, la falta de tiempo o el estrés pueden provocar que nos excedamos con las cantidades en esta comida. Por eso, como dice la nutricionista, al ser previas al descanso, es mejor que sean ligeras y un par de horas antes de acostarse.
- Cuida tu cuerpo con productos ecológicos. Otra manera de compensar los excesos es prestando atención a la calidad de los alimentos que ingerimos. "Los alimentos de producción ecológica no solo tienen mayor concentración de nutrientes, sino que además no tienen la carga tóxica de la producción convencional. Una forma de ayudar al hígado a hacer su labor es eligiendo alimentos libres de tóxicos", aconseja la experta.
- Fuente: http://ow.ly/EwEr307ZVPe
Maneras de proteger tu piel en invierno

Pese a que las auténticas bajas temperaturas todavía puedan parecer lejanas en el calendario, no lo olvides: las agresiones externas no descansan. Y es que precisamente la brusca bajada de los termómetros que ya hemos acusado en las últimas semanas es uno de los factores definitivos que pasarán factura a nuestra piel.
Por eso, en otoño no debemos bajar la guardia y, si en verano prestamos especial importancia al sol y los problemas de pigmentación, en invierno debemos centrarnos en la hidratación. «Con el frío la piel sufre y debemos protegerla. Hay muchos factores que hacen que, en estos meses, la piel se nos seque con facilidad: la calefacción, la contaminación, el estrés... ensucian nuestra piel, taponan los poros, reducen la oxigenación y transpiración», explican desde la sección de cuidados de L'Oréal.
De hecho, es probable que ya hayas empezado a sufrir los primeros efectos del frío y notes que tanto tu cutis como tus labios se muestran más delicados: irritados, descamados... Pero que no cunda el pánico. Hoy día existen productos cada vez más específicos que nos pueden ayudar a afrontar las inclemencias del otoño con total solvencia.
Así, para los labios cuarteados, lo mejor será recurrir a un exfoliante para luego nutrirlos en profundidad con un bálsamo hidratante. Para el rostro, nuestros mejores aliados serán la crema y el sérum y, un par de veces por semana, una mascarilla facial puede hacer milagros, devolviendo toda la hidratación perdida a nuestra piel. Además, no olvides recurrir a fórmulas con factor de protección UVA, pues aunque el clima no sea estival, la radiación continúa haciendo mella en la dermis, también en estos meses.
El rostro es sin duda el gran perjudicado, pero es común caer en el error de olvidar el resto del cuerpo porque «lo llevamos cubierto». Falso. Tal y como explican desde la firma francesa: «En muchas ocasiones, le prestamos menos atención al cuidado corporal, pero también sufre con las agresiones externas y se seca e irrita con mucha facilidad. Para cuidarlo, conviene aplicar una crema hidratante a diario e incidir en las zonas más secas, como pueden ser los codos y las rodillas».
Una buena forma de complementar el cuidado podría ser el uso de un gel sin detergentes que proteja tu piel y, aunque siempre resulta más laborioso, no te saltes la exfoliación, clave a la hora de eliminar impurezas y células muertas: «Realiza cada semana o 10 días un peeling corporal, exfoliando tu cuerpo para actuar contra la sequedad y las células muertas», recomiendan desde el laboratorio experto. Ya lo sabes, la fórmula para sobrevivir al frío con el aplomo de una nórdica es sencilla: constancia y mucha hidratación. ¿Quién dijo que el blanco no era tu color?
Fuente: http://ow.ly/1MFc307ZVv9
'Flagship stores': llega la revolución a las tiendas de moda

Suelen estar situadas en las calles más emblemáticas de las principales ciudades, son de gran tamaño y venden, además de los artículos propios de la firma, una experiencia de compra innovadora y diferencial. Y un punto de pretenciosidad, para qué engañarnos. Las flagship stores, un concepto importado de Estados Unidos y del lenguaje naval, han desembarcado en España en los últimos años, convirtiéndose en los buques insignia de las grandes marcas de moda. Y han cambiado, o al menos pretenden hacerlo, el modo en que el cliente consume ropa.
Hace apenas unas semanas Massimo Dutti estrenaba espacio en Barcelona. Situada en el Paseo de Gracia, la tienda de más de 2.000 metros cuadrados, pretende convertirse en un centro de referencia. Allí, sus probadores interactivos -con los que Inditex ya tonteó en una de sus tiendas Zara ubicada en San Sebastián-, la posibilidad de comprar vía App las prendas ubicadas en el escaparate o un área de cajas autoservicio, suponen una revolución en el sector y un viraje hacia la integración del online y el offline.
Pero no solo de innovación tecnológica se alimenta el gigante. Siguiendo la tradición del grupo, el inmueble en el que está emplazada la tienda es un edificio modernista del siglo XIX, en cuya remodelación ha trabajado el estudio de Massimo Dutti y algunos técnicos de Patrimonio Histórico y Parques y Jardines de Barcelona.
«Cuando se trata de un edificio histórico profundizamos en el trabajo del arquitecto que lo creó e intentamos hacer una restauración cuidadosa y respetuosa con el proyecto original», explica Elsa Urquijo, la arquitecta coruñesa que se ha encargado, entre otras, de la transformación de la flagship store de Zara ubicada en la Gran Vía madrileña. En ese caso se trataba de un edificio planteado por Antonio Palacios, creador del Círculo de Bellas Artes de Madrid o del Palacio de Cibeles. Quisieron mantener su esencia potenciando el patio central y la iluminación.
Cuando se trata de inmuebles antiguos cada proyecto implica unas necesidades diferentes, «en la nueva flagship store de A Coruña nos encontramos con parte de la muralla que formaba el baluarte de defensa militar de la ciudad en el siglo XIX. Hubo que diseñar de nuevo la estructura, de forma que todo el entramado colgase por mediación de unos tirantes de unas cerchas colocadas en cubierta», añade Urquijo.
«La industria de la moda está experimentando una transformación y la compra del producto ya no es lo único que importa. No es sólo una compra, sino una experiencia. En este sentido, los espacios tienen un papel clave: las tiendas ya no son sólo contenedores sino lugares en constante evolución que reflejan las tendencias de consumo», explica Roberto Baciocchi, arquitecto italiano, responsable de la creación de las flagship store de La Perla en Roma, Hong Kong, Dubai, Seul y Tokio; Folli Follie, en Verona, o Miu Miu, en Honolulu.
"Lo que más importa no es comprar, sino la experiencia"

Añade Baciocchi que cada detalle, por insignificante que parezca, tiene un sentido y que, aunque la libertad despierta a la inspiración, es mejor no dejar nada al azar. Por otro lado, medir cuáles son las sensaciones que se quieren despertar en el cliente parece un trabajo indispensable para lograr un ambiente único y de calidad.
Ese plus al que todas las flagship stores aspiran se podría resumir en conseguir crear atmósfera. Lograr un espacio que aúne experiencias sensoriales, táctiles o de interacción, se convierte en el fin último de estos espacios. «El mundo visual avanza a pasos agigantados y las flagship stores tienen que aportar algo, al mismo tiempo, distinto y cercano», puntualiza Urquijo. Si para ella la clave reside en congregar claridad, funcionalidad, belleza y sostenibilidad, para Baciocchi la innovación y el riesgo deben fusionarse con inspiraciones clásicas y contemporáneas.
La fiebre ha llegado a un punto en el que ya hay flagship stores convertidas en atracciones turísticas. El barrio de Omotesandö, una de las zonas comerciales de mayor prestigio en Tokio (Japón), fue el elegido por Yves Saint Laurent para abrir una de sus tiendas de mayor tamaño. Con una superficie que sobrepasa los 900 metros cuadrados, la firma ha creado una tienda insignia en la que la estética lineal y monocromática, escogida por el diseñador creativo de la casa Hedi Slimane, contrasta con piezas inspiradas en el art decó del artista neoyorkino Jay Espectro. Además, dispone de un salón VIP para que los clientes más exclusivos sean atendidos.
La emblemática Regent Street de Londres cuenta, desde hace pocas semanas, con la primera tienda insignia de Polo Ralph Lauren en Europa. El espacio de 1.600 metros cuadrados repartidos en tres plantas, combina innovación con tradición, y bebe del estilo de vida británico. Una de las novedades que ofrece es la oportunidad de que los clientes personalicen sus prendas, logrando así que sus modelos más clásicos se reinventen y se adapten a los gustos de cada consumidor.
Armani tiene claro que para sorprender a los consumidores y crear esa atmósfera diferencial de la que hablábamos basta con un edificio, el que está emplazado en la Vía Manzoni, en Milán. Allí es posible, además de bucear entre las prendas de sus últimas colecciones, visitar floristerías, tiendas de dulces, tomar un café, conocer la historia de la marca, comer en un restaurante e incluso dormir en su exclusivo hotel. Ir de compras ya no es lo que era.
Fuente: http://ow.ly/GhZA307ZVq9
Ropa y zapatillas para correr: lo que debes saber al hacer 'running'

Volvemos a las andadas con el material para correr, ya sea ropa de 'running', zapatillas o cualquier otro complemento que pueda irnos bien en nuestras salidas a hacer kilómetros. Los 'gadgets' deportivos son geniales para cuantificar nuestra actividad y saber con exactitud cómo evolucionamos junto a nuestro entrenamiento, pero si tienes que invertir en equipamiento para correr, que sea primero en textil adecuado, calcetines y zapatillas.
No hay ninguna regla universal a la hora de vestirse para correr, claro está. En realidad, puedes salir a correr con unas zapatillas y cualquier tipo de prenda, pero con el tiempo y la experiencia, irás aprendiendo a elegir unos materiales sobre otros, a saber qué ponerte en días en los que el tiempo no acompaña y, en definitiva, a elegir el equipamiento que más se adapta a ti.
Si te has propuesto empezar con el 'running' y quieres tener unas nociones básicas, vamos a repasar lo que debes saber sobre la ropa para correr y las zapatillas. Estos son los elementos más básicos para hacer deporte.
La importancia de la ropa y el material técnico
Comenzando por la parte superior, es normal que al principio salgamos a correr con la típica camiseta vieja o de publicidad fabricada en algodón. Si no quieres acabar los entrenamientos empapado de sudor, lo mejor es que compres ropa técnica, es decir, textil deportivo en el que se han cuidado los materiales y las costuras para evitar molestias. Las camisetas de 'running' suelen estar fabricadas en tejido de poliéster, son mucho más ligeras y ofrecen gran transpiración. Estas prendas técnicas no hacen milagros, pero sí ayudan muchísimo a evacuar el calor generado.
Del mismo modo, estas prendas (camisetas, sudaderas, cortavientos…) suelen tener costuras mejor acabadas para evitar las temidas rozaduras y, en algunos casos, también incluyen elementos reflectantes que son detalles geniales para aumentar nuestra visibilidad cuando cae la luz —fundamental en esta época del año en que anochece tan temprano—. Si las temperaturas bajan, entonces mejor optar por algo más abrigado y que nos permita entrar en calor mientras nos mantiene secos. Todo depende del frío que haga en nuestra zona. Yo soy partidario de no 'volverse loco' poniéndose capas pues, con el paso de los kilómetros, es posible que nos sobre todo.

Corredores en carrera. (Foto: Pedro Moya)
Pasamos al tren inferior y llega la pregunta clave: ¿malla o pantalón? En mi opinión, la malla es la mejor opción, por la comodidad y la sujeción que ofrece, sobre todo si es un modelo con cierta compresión. Al igual que las camisetas, los pantalones y mallas para correr están fabricados en poliéster o tejidos de fibra avanzada que se adaptan perfectamente a las piernas, incluyen cinturas anchas y zonas de ventilación localizadas. No todo el mundo se siente cómodo en público con una malla, pero no quieren renunciar a esa comodidad y libertad de movimiento. Para ellos, existen en el mercado textiles de 'running' que combinan malla y pantalón en una misma prenda.
Un punto importante sobre las mallas de compresión es la forma de lavarlas para que las fibras no pierdan sus propiedades y nos duren más tiempo —esto también es aplicable a camisetas de compresión, medias, calcetines o cualquier otra prenda compresiva—. Por norma general, las marcas más conocidas en este tipo de textil recomiendan el lavado a baja temperatura, si es posible a mano o con un programa delicado en la lavadora, sin suavizantes. Pero lo más importante de todo es el secado: la ropa de compresión no se mete a la secadora, totalmente desaconsejado.
Calcetines y zapatillas, combinación vital
Llegamos a un punto clave y polémico, porque todo el mundo busca la zapatilla de 'running' perfecta, pero la realidad es que ese modelo no existe. Hay que ser claros: no encontraremos ni ahora, ni en el futuro, una zapatilla 10, unas zapatillas para correr que se adapten y sean adecuadas para todos los corredores. Hoy en día, las distintas marcas de material deportivo invierten mucho en el desarrollo y fabricación de zapatillas. En el mercado encontramos decenas —cientos— de modelos diferentes, y es muy complicado encontrar un calzado que sea malo. Sin embargo, hay que prestar atención a la personalización, pues las zapatillas que le funcionan bien a un corredor pueden no ser útiles para otro.

Tan importantes son las zapatillas como los calcetines para correr. (Foto: Pedro Moya)
Por estas razones, no se pueden hacer recomendaciones con los ojos cerrados: la elección de unas zapatillas para correr está sujeta a una serie de condiciones, como las características del propio corredor y el uso que se les vaya a dar. Amortiguación, tipo de terreno por el que se van a utilizar, nivel de técnica del corredor, flexibilidad, ritmos, ligereza… incluso cuando una zapatilla cumpla al 100% todos los requerimientos de un 'runner', puede que finalmente no le vaya bien. Sí, es muy complicado acertar a la primera, pero la mejor forma de acercarnos es dejarnos asesorar por profesionales y, si es posible, probar físicamente las zapatillas en tiendas especializadas.
Una vez hayas hecho la inversión en unas zapatillas de 'running', no olvides cuidarlas, limpiarlas cada cierto tiempo y de esta manera alargar su vida durante más kilómetros. Como todo, las zapatillas también tienen una vida útil limitada, los materiales pierden propiedades y si no las cambiamos a tiempo, puede desembocar en molestias y lesiones al correr.
Nos gastamos cientos de euros en material y zapatillas, pero no queremos desembolsar 10 o 15 euros en unos buenos calcetines para correr
Por último, repetimos una vez más la importancia de los calcetines en el equipamiento deportivo. Nos gastamos cientos de euros en material y zapatillas, pero parece que somos reticentes a desembolsar 10 o 15 euros en unos buenos calcetines para correr. Los calcetines técnicos son una de las mejores inversiones que se pueden hacer: evitarán rozaduras y ampollas al mismo tiempo que mantienen los pies secos y ventilados.
No importa si estás en plena iniciación en el 'running' o si llevas años corriendo, pues no existe una combinación perfecta en cuanto a ropa de correr y zapatillas. Sin embargo, sí podemos seguir algunas pautas para ir completando y complementando nuestro armario de equipamiento deportivo adaptado que, con la experiencia, nos hará sentir más cómodos mientras hacemos lo que más nos gusta: correr.
Fuente: http://ow.ly/fnda307bse4
10 alimentos que te ayudan a quemar grasas en invierno

Cenas de empresa, encuentros con la familia, excesos que nos permitimos en esta época y el frío que no invita a salir de casa a quemar calorías: se acercan las navidades y, con ellas, el riesgo inevitable de acumular algún kilo de más.
Para que cuando pase el mal tiempo, y te pongas en manga corta, no te arrepientas de lo poco que te has cuidado este invierno, la experta en dietas Perri O. Blumberg propone una serie de alimentos que te echarán una mano para mantener la línea por su perfecta combinación de fibra, proteínas y nutrientes saludables.
Té verde
Genial para tomarlo caliente en estos días de bajas temperaturas. El té verde ayuda a acelerar tu metabolismo y quemar calorías y grasas (sobre todo las que se acumulan alrededor de la cintura).
Cuatro ciruelas pasas poseen, ni más ni menos, que tres gramos de fibra. A diferencia de otros frutos secos, las ciruelas aportan además muy pocas calorías
Una taza por la noche es una buena costumbre para dejar que sus propiedades actúen mientras dormimos. Sus virtudes provienen del ponifenol conocido como EGCG.
La teanina, que también contiene el té verde, favorece un estado de calma mental que ayuda a tomar decisiones racionales, e incrementa, al mismo tiempo, la vitalidad. ¿Qué tiene que ver esto con perder grasa? La respuesta es simple. La teanina consigue calmar el estrés que nos impulsa a ingerir alimentos altamente calóricos a los que nos agarramos cuando nos sentimos en tal estado.
Ciruelas pasas
El otoño y el invierno no son quizá la mejor época del año para la fruta de temporada (con claras excepciones, como las naranjas o las manzanas). ¿Qué tal si nos pasamos a los frutos secos?

(iStock)
Cuatro ciruelas pasas poseen, ni más ni menos, que tres gramos de fibra. De ellos, la mitad son de fibra insoluble, que ayuda a que la comida circule más rápidamente por el aparato digestivo. La otra mitad es fibra soluble, óptima para aumentar la sensación de saciedad, rebajar el colesterol y regular los niveles de azúcar en sangre.
A diferencia de otros frutos secos, las ciruelas aportan además muy pocas calorías.
Kiwis
Estas frutas de sabor dulce contienen enzimas naturales que ayudan a descomponer las proteínas, facilitando la digestión.
Su alto contenido en fibra ayuda a eliminar los residuos y toxinas que se acumulan en el colon, así como a obtener un vientre plano
El kiwi posee también una importante cantidad de fibra. Tomado en rodajas o con cuchara, un solo kiwi al día incrementa la actividad del intestino y ayuda a combatir el estreñimiento.
Quinoa
El superalimento de moda es además un óptimo producto para rebajar la grasa que se acumula alrededor de la cintura. Su alto contenido en fibra ayuda a eliminar los residuos y toxinas que se acumulan en el colon, así como a obtener un vientre plano.
En 100 gramos de quinoa hay 16 gramos de proteínas y tan solo seis de grasas.
Setas
Las setas son un alimento propio del otoño. Las maneras en que se pueden cocinar son variadas, pero es importante no utilizar aceites que disminuyan sus propiedades. También es fundamental que no se conserven en bolsas de plástico, pues pueden fermentar volviéndose indigestas (hay que ir siempre a recogerlas con una canasta).
Una manzana antes de una comida hace que la ingesta total de calorías absorbidas por nuestro organismo disminuya
Las setas son muy bajas en grasas y calorías, por lo que son un acompañamiento perfecto para las carnes y unas buenas sustitutas de otras guarniciones mucho más calóricas como las patatas o el arroz.
Manzanas
Ideales para tomarlas crudas, o incluso al horno, existen múltiples variedades, por lo que es difícil no encontrar un tipo de manzana que satisfaga nuestros caprichos.
(iStock)
No es recomendable pasarnos con ellas. Eso sí, uno solo de estos frutos antes de una comida favorece que la ingesta total de calorías absorbidas por nuestro organismo disminuya considerablemente.
Pistachos
Todos tenemos constancia del increíble precio que llegan a alcanzar estos frutos secos en el mercado. Merece la pena, sin embargo, rascarnos el bolsillo e incluir los pistachos en nuestra dieta, ya que combinan proteínas, fibra y grasas saludables.
Son unos 'snacks' perfectos, ya que, a diferencia de otros alimentos para picar, los pistachos no causan irritación estomacal ni problemas digestivos. Son ideales, además, para regular el tránsito intestinal, pues llegan a contener hasta un 20% de fibra. Sus otoñales tonos verde y púrpura vienen cargados de antioxidantes.
Limones
El alcohol causa gases en el estómago que hacen que la zona del vientre pueda aumentar de volumen. Para evitar este efecto, es bueno alternar el alcohol con agua de limón, pues la vitamina C que contiene este cítrico ayuda a rebajar la hinchazón en esta zona del cuerpo.
Las cualidades probióticas del kéfir ayudan a que las bacterias del intestino proliferen y se rebajen las flatulencias
El limón ayuda también a que los alimentos hagan su recorrido por el sistema gastrointestinal con mayor facilidad, y la pectina, que se encuentra en la cáscara de limón, reduce la sensación de hambre.
Hinojos
Muchas verduras ayudan a expulsar las sustancias que causan hinchazón en el estómago. De todas ellas, los hinojos son la mejor opción.
Perfectos para incorporarlos en las ensaladas, los hinojos alivian satisfactoriamente los gases que se acumulan en esta zona y previenen que el estómago se dilate.
Kéfir
A pesar de su exótico nombre, es fácil encontrar hoy en día este lácteo en las estanterías del supermercado. Sus cualidades probióticas ayudan a que las bacterias del intestino proliferen y se rebajen las flatulencias.
(iStock)
El kéfir no posee lactosa, pues sus fermentos la descomponen. Por ello, incorporarlo en el desayuno o en la merienda puede ser una óptima alternativa a los típicos productos lácteos, como la leche o el yogur, que tomamos en estas comidas.
Fuente: http://ow.ly/ECSa307brUh