Del asma a la celiaquía: 5 enfermedades comunes que se diagnostican mal a menudo

La diagnosis de una enfermedad es un proceso complejo. Hasta cierto punto, el médico es un detective, como nos enseñó la serie de televisión 'House'. Al igual que el investigador ante una escena del crimen, este tiene que recoger todos los signos posibles y darles una interpretación para poder identificar y tratar de manera eficaz la patología que sufre el enfermo.
A cada síntoma no le corresponde una única enfermedad, obviamente. De ahí que en el proceso de identificación de una dolencia puedan aparecer una serie de errores involuntarios, que abarcan desde lo administrativo (como la consulta del historial del paciente) hasta los sesgos cognitivos de los médicos, que como humanos que son, pueden equivocarse. Jerome Groopman, autor de '¿Me está escuchando doctor? Un viaje por la mente de los médicos' (Divulgación) asegura que los facultativos, por ejemplo, suelen dar más importancia a la primera información que reciben.
Una reciente investigación ha descubierto que muchas personas tratadas por asma realmente no lo tienen, al no haber realizado una espirometría
La medicina y la salud humana, ya suficientemente complejas de por sí, se ven afectadas por otros factores en apariencia más mundanos y relacionados con la falibilidad humana. Tanto la privación del sueño como la fatiga o el 'burnout' son factores que pueden afectar negativamente a las habilidades del médico. Con frecuencia, las enfermedades mal diagnosticadas suelen ser las relacionadas con desórdenes psicológicos. Algo especialmente acentuado en el caso de los niños y el trastorno de déficit de atención o el autismo.
Hay otras enfermedades más o menos comunes que, no obstante, presentan a los doctores problemas a la hora de ser diagnosticadas. Debido a que son multitud los factores que influyen en estos errores (y que no solo son la responsabilidad del médico), tan solo cabe esperar un perfeccionamiento de los sistemas de salud, del conocimiento médico y de las condiciones laborales de los doctores. Aunque la lista podría ser mucho más larga (fibromialgia, enfermedad de Lyme, esclerosis múltiple) estas son cinco afecciones con una alta prevalencia y que presentan grandes dificultades para los médicos, a quienes, en todo caso, debemos seguir haciendo caso.
Asma
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Quizá no sea el caso más evidente, pero sí el de mayor actualidad. Esta misma semana, una investigación publicada en 'JAMA' señalaba que muchas de las personas diagnosticadas con esta enfermedad no la tienen realmente. Como ocurre a menudo, el problema es el procedimiento de diagnóstico.
Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Norácica, la prevalencia en España del asma es del 10,3%, más acentuada en grandes ciudades
Muchos de los pacientes habían empezado a recibir tratamiento simplemente a partir de síntomas como la falta de aire, la tos o los estornudos. Cuando estos pacientes realizaron un test de espirometría, 203 de los 613 hombres analizados dieron negativo. Como lamentaba Shawn D. Aaron, principal autor del estudio, “es una prueba muy rápida que no tiene riesgos ni efectos secundarios y que puede predecir el asma u otros problemas respiratorios”.
La moraleja es sencilla. Si ha sido diagnosticado con esta enfermedad sin antes haber sido sometido a una espirometría, solicítela. Permitirá conocer el funcionamiento de sus pulmones, la cantidad de aire que se puede inhalar y exhalar y la velocidad de respiración. Según los datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Norácica (SEPAR), la prevalencia en España es del 10,3%, y es mucho más acentuada en las grandes ciudades.
Hipotiroidismo
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Es un trastorno endocrino originado por un déficit de hormonas tiroideas, generalmente ocasionado por una alteración en la tiroides (valga la redudancia). El problema se encuentra en los síntomas que se manifiestan en un primer momento, y que resultan sutiles. Se trata de la fatiga, la sequedad de la piel, el dolor muscular, problemas con la memoria o ganancia de peso, síntomas que aparecen en otras enfermedades como la fibromialgia o la depresión.
Es una enfermedad “con una sintomatología claramente depresiva, lo que no supone necesariamente la existencia de una depresión”
Es este último desorden psicológico el que a menudo se confunde con los problemas en las hormonas tiroideas, debido a que estos ocasionan astenia, somnolencia, letargo o problemas de concentración. Como indica Sanitas en su página de consulta, es una enfermedad “con una sintomatología claramente depresiva, lo que no supone necesariamente la existencia de una depresión”. En muchos casos, no se llega a diagnosticar ya que la mayor parte de pacientes son mujeres con más de 60 años, por los que dichos síntomas se consideran parte del envejecimiento.
Un diagnóstico acertado debería realizarse a partir de la determinación en laboratorio de los niveles de TSH (hormona estimulante de la tiroides). Una elevación de su nivel indica que la tiroides no está funcionando de manera eficiente. Además, suele ir acompañado por un descenso de T4 (una hormona tiroidea libre).
Síndrome del colon irritable
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También conocido como del intestino irritable, se trata de un conjunto de trastornos funcionales del intestino. Es un término “paraguas”, como suele denominarse, que engloba síntomas como la diarrea, el estreñimiento o ambas cosas. El problema, durante mucho tiempo, estaba en que los pacientes con el tipo SII-D (diarrea predominante) no presentaban alteraciones orgánicas, por lo que se solía clasificar como un trastorno de somatización o hipocondria. De ahí que se llegase al diagnóstico a través de la exclusión de otras posibilidades.
Se define como un malestar o dolor abdominal relacionado con hábitos estomacales alterados durante más de tres meses
A menudo se ha confundido este síndrome con la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC), ya que presenta síntomas muy similares, como el dolor abdominal o los calambres. Durante los últimos tiempos, no obstante, se han desarrollado nuevas pruebas de diagnóstico. Como señala una investigación recientemente publicada en el 'World Journal of Gastroenterology', aunque hasta un 12% de la atención primaria está relacionada con esta enfermedad, aún no se conoce la causa exacta.
Dado que no hay un criterio fijado sobre los síntomas que encajan perfectamente con la dolencia, aunque se realicen análisis de orina o exámenes de heces para descartar otras posibilidades, el Colegio Americano de Gastroenterología, por ejemplo, lo define como un malestar o dolor abdominal relacionado con hábitos estomacales alterados durante más de tres meses.
Celiaquía
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Es el otro lado de la moneda del síndrome de colon irritable, ya que durante mucho tiempo, los pacientes de esta enfermedad (o de la sensibilidad al gluten no celíaca) eran diagnosticados con aquella, por eliminación. De ahí que, actualmente, la mayor parte de personas con síntomas relacionados con problemas estomacales sean analizados para comprobar si sufren intolerancia permanente al gluten.
Es posible que hasta cinco de cada seis celíacos en todo el planeta no estén diagnosticados
Es una de las enfermedades que presentan una mayor complicación. Como afirmaba una investigación publicada en 'Best Practice & Research: Clinical Gastroenterology', aunque puede llegar a afectar a un 1% de la población global, es posible que hasta cinco de cada seis celíacos no estén diagnosticados. Por lo general, el proceso se demora varios años, especialmente por la variedad de síntomas. Aunque muchos de los que padecen este trastorno crónico autoinmune sufren diarrea o pérdida de peso al consumir alimentos con gluten, otros tantos no presentan estos problemas.
De ahí que se la haya llamado con frecuencia “la gran imitadora”: sus síntomas y manifestaciones son tan variadas que la diagnosis es compleja y llega a ser confundida, aparte de con el síndrome de colon irritable, con la enfermedad de Crohn o la fibrosis quística. Actualmente puede ser diagnosticada a través de un análisis de sangre en el que se comprueba la ausencia de anticuerpos específicos en sangre, y mediante enteroscopia, conocer el daño que la enfermedad ya ha causado en el intestino delgado.
Artritis reumatoide
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Una enfermedad de origen autoinmune como la esclerosis o la fibromialgia, que afecta a aproximadamente al 1% de la población mundial. Se trata de una inflamación persistente de las articulaciones que las daña paulatinamente. Aunque se conoce desde hace siglos, no existe una curo ni se conocen las causas exactas, lo que dificulta enormemente su diagnóstico.
El origen insospechado de la dolorosa e incurable artritis reumatoide
Como ocurre con otras enfermedades que hemos presentado, los primeros síntomas (como el dolor en las articulaciones o la rigidez en las extremidades) pueden confundirse con los de otras afecciones: dolencias como el lupus, la fibromialgia o el síndrome de Sjögren presentan síntomas similares. Es posible, incluso, que ocurra lo contrario: como explican algunos pacientes, es posible que síntomas como el dolor de hombros no aparezcan en las guías médicas más frecuentes.
En el año 2010, el American College of Rheumatology (ACR) y la European League Against Rheumatism (EULAR) unieron fuerzas para alumbrar unos nuevos criterios de diagnóstico de la artritis reumatoide. Entre ellos se encuentran la presencia de sinovitis en al menos una articulación, la ausencia de una explicación mejor para esta situación y una puntuación superior a 6 en determinadas pruebas de diagnóstico.
Fuente: http://ow.ly/CdJB308u2Mm
Estiramientos en 'running': ¿qué músculos tensar y cuándo hacerlo?

Los estiramientos antes de hacer 'running' permiten mantener un adecuado equilibrio entre los diferentes sistemas compuestos por músculos, articulaciones, fascias y tejido nervioso, lo que facilita la coordinación de los movimientos además de disminuir la sensación de sobrecarga después de la actividad.
Clásicamente se ha dedicado a la flexibilidad una parte muy importante de los entrenamientos y los periodos pre y poscompetición del corredor. Se instruía tanto a los nuevos practicantes como a los más experimentados sobre la necesidad de efectuar estiramientos previa y posteriormente a la actividad, pues podrían influir positivamente en el rendimiento deportivo y prevenir la aparición de lesiones. Pero ¿qué dice la comunidad científica al respecto? ¿Previenen los estiramientos las lesiones en corredores? ¿Flexibilidad o rigidez? ¿Influyen los estiramientos en el rendimiento?
El estiramiento estático, clásica modalidad donde se ubica un determinado músculo o grupos musculares en posición de estiramiento, puede disminuir el rendimiento del deportista cuando se realiza antes de la carrera. Además, cuanto más prolongado es el tiempo de mantenimiento de la posición, mayor es la repercusión sobre el rendimiento. En cambio, sí puede ser útil para normalizar el tono muscular y combatir la sobrecarga posterior al ejercicio, recomendándose que transcurran al menos 60 minutos desde la finalización de la carrera para no interferir en el estado congestivo del sistema vascular. En cuanto al tiempo de estiramiento, dado que se pretende actuar sobre la extensibilidad del músculo y fascia, se recomiendan tiempos prolongados en cada posición, próximos a los tres minutos de estiramiento.
Previamente a la actividad, podremos realizar estiramientos dinámicos, generando un balanceo articular que ponga en tensión las estructuras musculares, tendinosas y nerviosas por periodos de tiempo muy reducidos. Este tipo de estiramientos va precedido de una contracción muscular que prepara los diferentes tejidos para la actividad a la que van a ser sometidos durante la carrera. Además, han demostrado ser eficaces en la ganancia de recorrido articular y no repercutir negativamente sobre el rendimiento.

(iSotck)
Muchos corredores relacionan el haber calentado mal, la falta de flexibilidad o el uso de un calzado inadecuado con un mayor riesgo de sufrir una lesión. La evidencia científica disponible hasta la fecha concluye que, a día de hoy, la principal causa de lesión deportiva en el 'runner' es la propia actividad de carrera. Un elevado índice de masa corporal, haber sufrido lesiones previas o errores en el entrenamiento son los únicos factores que han demostrado predisponer al deportista a sufrir una lesión.
Teniendo en cuenta estos aspectos, tal vez sea pertinente plantearse la necesidad de poner el foco de atención en la carga de entrenamiento y en la necesidad de 'prepararse para correr' antes que 'correr para prepararse'. El trabajo neuromuscular y de fuerza cobra especial importancia, con un rol cada día más protagonista en las rutinas de los corredores en detrimento de los clásicos ejercicios de estiramiento.
[Artículo redactado por el doctor Fernando Ramos, coordinador del Servicio de Fisioterapia del Hospital Quirónsalud de A Coruña]
Fuente: http://ow.ly/grpO308u1Q5
Con los brazos también se corre: consejos para un '#running' más efectivo

Si hablamos de correr, enseguida pensamos en piernas, zapatillas, carreras, calcetines… y en general multitud de conceptos relacionados con el tren inferior del cuerpo —al fin y al cabo, es una parte fundamental en el 'running'—. Sin embargo, el tren superior, en concreto los brazos, también juega un papel de vital importancia a la hora de desarrollar esta práctica deportiva.
Cuando corremos, lo hacemos con todo el cuerpo. Hay 'runners' que por naturaleza tienen una mayor facilidad para practicar este deporte, sus movimientos son más naturales y facilitan la marcha; mientras que otros tienen una técnica menos depurada y con margen de mejora. Es fácil pensar que, para correr más distancia y a más velocidad, tenemos que entrenar más y más duro, pero quizá poniendo más interés en mejorar los 'pequeños' detalles se consigue llegar a ser un mejor 'runner'. Mejorar la técnica de braceo puede ser un muy buen comienzo.
Los brazos son muy importantes a la hora de correr, pues proporcionan equilibrio, impulsan y favorecen la dirección de la carrera. Además, si cuidamos su oscilación y movimiento, nos ayudarán a optimizar el consumo de energía. Por tanto, desde el punto de vista contrario, si el braceo es descontrolado, estaremos malgastando energía y obligando al resto de nuestro cuerpo a contrarrestar esos movimientos.
Consejos para mejorar la postura de los brazos
Si quieres mejorar el braceo al practicar 'running', hay una serie de consejos y pautas a seguir que puedes ir introduciendo poco a poco en tus entrenamientos para ir adaptando al cuerpo y mejorar la técnica de carrera. El primero de ellos es sencillo: el braceo debe estar sincronizado con las zancadas, pero de forma contraria. Es decir, si avanzamos la pierna derecha, le acompañará hacia delante el brazo izquierdo, y a la inversa.
Los codos deben estar en el justo ángulo: ni pegados al cuerpo, ni demasiado separados. Hay que mantener los codos cercanos al cuerpo, pero sin pasarse para que el movimiento no sea demasiado forzado. Además, seguramente estemos en una postura tensa e incómoda. Tampoco hay que llevarlos muy separados, porque entonces el balanceo será excesivo y repercutirá en el equilibrio. Mantén una postura relajada para ahorrar energía
El ángulo del brazo debe estar en torno a los 90 grados, pero sin obsesionarse con mantener esta postura férreamente. No hay que ir con un medidor de ángulos ni nada por el estilo: simplemente, basta con no pasarse al extender en la fase de bajada, ni cerrar demasiado en la subida.

Los brazos de un 'runner' (Foto: Pedro Moya)
Esto suele cambiar dependiendo de si se habla de corredores de fondo o de velocistas. Por norma general, en los corredores de fondo la mano subirá más o menos hasta el pecho, y bajará hasta la zona de la cadera. Sin embargo, si hablamos de velocistas, entramos en un trabajo más explosivo y ahí la mano suele subir prácticamente hasta la mandíbula y, al bajar, se retrasa mucho más —el ángulo del codo es mayor—.
El mantenimiento de los hombros relajados es fundamental. El movimiento de los brazos te hace mejor corredor, pero hay que tratar de incorporar estos consejos a los entrenamientos de forma natural, sin estar tensos. Los hombros deben estar sueltos y relajados, rotar suavemente y sin encogerse pues, de lo contrario, estaremos gastando energía en un esfuerzo que no nos aporta nada.
Por supuesto, nada de puños: las manos también deben estar relajadas. No hay que ir corriendo con los puños cerrados y en tensión, pues no resulta nada óptimo. Cuidado, porque tampoco es recomendable llevar las manos completamente sueltas, sino en un punto intermedio en el que se mantengan estables. Imaginar que llevas un huevo en la mano podrá ayudarte a establecer la tensión correcta.
Fuente: http://ow.ly/QQE7308u1wB
Esquizofrenia: Cuatro «pinchazos» al año para controlar la patología mental

Abandonar el tratamiento es una «mala costumbre» que ejercen más de la mitad de los enfermos con esquizofrenia y se ha convertido en un reto a salvar para los médicos. La reciente llegada de una nueva terapia que se administra trimestralmente en forma de inyección, que no necesariamente tiene que ser en el hospital, abre la puerta a la esperanza a los clínicos que creen que esto puede servir para controlar la enfermedad. El palmitato de paliperidona es un compuesto ya conocido en este trastorno, pero la novedad «reside en que este antipsicótico se ha reformulado para administrarse ahora en inyección de forma trimestral. Tiene una tolerabilidad buena y ayudará a elevar la adherencia de los pacientes», apunta Miquel Bernardo, director de la Unidad de Esquizofrenia del Hospital Clínic de Barcelona.
La esquizofrenia constituye un trastorno cerebral complejo y crónico en el que los síntomas pueden ser graves e incapacitantes y pueden afectar todos los aspectos de la vida cotidiana de una persona. Con esta nueva opción de tratamiento, los profesionales pueden ofrecer a los pacientes una mayor independencia al permitirles concentrarse menos en tomar sus medicamentos y más en otros aspectos de su plan de tratamiento. «La terapia farmacológica con Trevicta –nombre comercial del compuesto desarrollado por Janssen– es de larga duración, y se indica, en primera instancia, en pacientes que ya lo han tomado anteriormente y tienen una baja tendencia a la adherencia. También se baraja la posibilidad de prescribirlo en pacientes desde el primer episodio», explica Bernardo.
Una baja adhesión al tratamiento «puede proceder en primer lugar de la ausencia de conciencia de enfermedad que suele caracterizar al trastorno –el paciente no considera o no reconoce que está enfermo, por lo tanto rechaza el tratamiento o se muestra ambivalente hacia la toma de medicación– especialmente en las fases agudas. Una vez instaurado el tratamiento otros factores que pueden intervenir son: la experiencia de efectos colaterales indeseados, dificultad para entender la importancia y la necesidad de la toma diaria de la medicación, desmotivación del paciente o desconfianza hacia el médico o el equipo terapéutico –se altera lo que llamamos la alianza terapéutica–», detalla Felipe Ortuño Sánchez-Pedreño, codirector del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universitaria de Navarra.
Acción prolongada
El «secreto» del tratamiento de la esquizofrenia reside, como subraya Jerónimo Saiz, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, «en el empleo de fármacos de acción prolongada, que no es algo nuevo. Esto ayuda a controlar y a espaciar la medicación; ya existía una modalidad mensual, pero que ahora llegue algo trimestral es muy importante. Sobre todo para aquellos pacientes en los que su control y, su adherencia resultan muy complicados por sus circunstancias».
Durante los ensayos clínicos que se han llevado para la aprobación del fármaco, «se ha visto cómo se ha reducido el número de episodios en el grupo de pacientes que tomaba Trevicta frente al grupo de control con placebo, 7% frente a un 50%», explica Fernando Cañas, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Psiquiátrico Rodríguez Lafora de Madrid. Con esta nueva opción terapéutica, unida a la psicoterapia que se ha de seguir, los pacientes pueden llevar una vida lo más normal posible. «Lamentablemente sólo entre un 20 o 30% consigue llevar una vida normal y tener trabajo. La enfermedad produce limitaciones y merma la capacidad cognitiva, porque influye mucho la adherencia farmacológica y la participación psicoterapéutica», añade Saiz.
Hay que tener en cuenta que la medicación por sí sola no es efectiva al 100%. Celso Arango, jefe del Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, comenta que «en la actualidad contamos con fármacos que son eficaces para los síntomas como los delirios y las alucinaciones, así como para prevenir recaídas. Estos tratamientos tienen una mayor eficacia cuando son administrados con tratamientos psicoterapéuticos». Arango subraya que «el medicamento es sólo una parte la terapia; sería un error pensar que por administrar una inyección cuatro veces al año una persona con esquizofrenia no va a necesitar apoyo psicológico, social, psicoeducativo, intervenciones familiares, etc. Las enfermedades complejas requieren tratamientos complejos y la administración de antipsicótico, sea en la forma que sea, es sólo una parte del mismo».
Cronicidad
Quizás, uno de los obstáculos para conseguir que los pacientes no se alejen de su medicación es el control de los episodios, los brotes, y para ello también resulta clave involucrar al entorno, la familia, «que cuenten con apoyos resulta fundamental para los pacientes, ya que la enfermedad, por sus características, se convierte en crónica», enfatiza Saiz. Así, «la recomendación general es que tras un primer episodio agudo la medicación debe mantenerse al menos dos años, y si ha habido más de un brote previo, al menos, cinco años. Si ha existido múltiples recaídas el tratamiento debe mantenerse siempre. También se transmite lo que señalan los estudios: que la reducción precoz o la suspensión de la medicación conllevan recaídas. Concretamente, los antipsicóticos llegan a reducir el riesgo de recaída hasta un 30% al año, mientras que su interrupción trae consigo un riesgo del 60-70% si se interrumpe antes de los dos años», comenta Ortuño.
En este sentido, Arango incide en que «en dos tercios de las personas aproximadamente la esquizofrenia se cronifica y las personas tienen un salida de vida y funcionamiento peor que la población general y que ellos mismos antes de tener el primer episodio psicótico. Aproximadamente un 20% tienen un pronóstico muy malo con serias dificultades para las realizar actividades de la vida diaria. El curso clínico por lo tanto es muy heterogéneo ya que un 20% de los casos tienen una recuperación completa». Por ello, Cañas hace hincapié en que «el tratamiento resulta clave para mantener el control de los síntomas y mantener al paciente libre de recaídas. Hoy por hoy, no podemos hablar de curación, pero sí de un mantenimiento asintomático del paciente que permita una recuperación completa, frenando el deterioro que se asocia a cada recaída. Sólo un 15% de los pacientes tendrá un único episodio psicótico en su vida, el resto convive con episodios que se traducen en una acumulación de deterioro».
Con todo ello, cabe recalcar, como apunta Saiz, que una de las metas es evitar «la aparición de los síntomas de la enfermedad y hay muy poca conciencia de la enfermedad. El paciente vive con el trastorno mental sin darse cuenta de él, aquí tenemos un problema de autocrítica. A ello, hay que sumar que la medicación tiene unos efectos secundarios importantes». Tradicionalmente se han visto efectos en el sistema nervioso central, problemas análogos al párkinson, como rigidez, temblores, aumento de peso, disfunciones sexuales «y, en términos generales, nos encontramos con efectos sedativos», apunta Saiz. Sin embargo, Bernardo subraya que «el tratamiento de la esquizofrenia ha mejorado mucho en los últimos años gracias al elevado grado de respuesta terapéutica de los nuevos antipsicóticos y su mejor tolerabilidad». Otro de los puntos a tener en cuenta que comenta el jefe del Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Hospital Gregorio Marañón de Madrid es el no tratamiento de otras enfermedades que se detectan poco y tarde a pesar de tener una mayor comorbilidad con patologías como la diabetes, patología cardiovascular. Eso hace que las personas con esquizofrenia vivan 20 años menos que la media de la población general».
¿Cómo es el arsenal terapéutico?
Felipe Ortuño Sánchez-Pedreño, co-director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universitaria de Navarra desgrana el funcionamiento de los fármacos empleados para controlar los síntomas de la enfermedad:
- Los antipsicóticos de liberación prolongada se suelen indicar en aquellos pacientes en que se sospeche un escaso cumplimiento del tratamiento antipsicótico. Por otra parte, al igual que los antipsicóticos orales también hay antipsicóticos de liberación prolongada típicos (clásicos) y atípicos (de segunda generación). Las diferencias entre ellos son las mismas que hemos comentado anteriormente: los atípicos inducen menos síntomas indeseables motores.
- Actualmente destacan dos innovaciones en estos últimos, la pariperidona de depósito (palmitato de paliperidona), comercializado con los nombres de Xeplion, para la administración mensual, y de Trevicta para la administración trimestral. La otra innovación es el aripiprazol que además de la administración oral también se dispone de la fórmula de depósito (comercializado con el nombre de Abilify Maintena) de administración mensual.
- La ventaja fundamental de los tratamientos de liberación prolongada es la de mejorar el cumplimiento de la medicación. La inyección se administra en el propio centro de salud mental, por lo que es más fácil asegurar el seguimiento que si se trata de tratamiento oral. Muchos centros contactan con el paciente si no viene el día que corresponde la inyección.
- Es cierto que algunos pacientes pueden preferir recibir una única administración mensual que tomar diariamente tratamiento oral. Con más razón pueden en tal caso preferir la trimestral, conforme se vaya empezando a informar de su existencia y sobre esta posibilidad. Pero otros prefieren seguir con medicación antes que recibir una inyección aunque sea mensual. De todas maneras, en algún momento se le ofrece al paciente elegir entre ambas posibilidades.
- Hay algunos estudios ya realizados y aparecen nuevos para comprobar tanto la respuesta como la evolución. Es posible que los antipsicóticos atípicos sean más eficaces que los convencionales en la prevención de recaídas. Si hay diferencias en según se trate de atípicos o típicos, o incluso dentro de los atípicos más novedosos en otras medidas como satisfacción y calidad de vida los resultados no son concluyentes.
Fuente: http://ow.ly/AwWT308tTT3
Visita León: ruta por el Barrio Húmedo, la catedral, tascas de cecina y más
Esta ciudad está esperando a que conozcas todos sus rincones

Catedral de León. (Shutterstock)
León conquista a sus visitantes a través de la vista y el paladar. Además de ser una de las cunas más reconocidas de la exquisita cecina, esta ciudad acoge en su callejero una de las catedrales góticas más importantes de España. Los afortunados que se animen a conocerla podrán fotografiar sus asimétricas torres —una mide 65 metros; la otra, 68— mientras un guía experto le acompaña por un recorrido a través del mapa leonés. Aunque la entrada a este templo se reserva para cuando el turista tenga tiempo de acceder a ella por su cuenta, existen rutas programadas que le ayudarán a conocer los secretos de esta urbe.

Bóveda de la catedral de León. (iStock)
Iniciada en el siglo XIII y terminada 100 años más tarde, la catedral de León es uno de los símbolos emblemáticos de la ciudad. Su imponente fachada principal, flanqueada por arbotantes visibles, permite identificar uno de los mejores distintivos del arte gótico: las vidrieras. Puesto que en este periodo artístico las construcciones se levantaban hasta una altura muy superior a la que lo hacían en el románico, esta mayor superficie de pared permitía la colocación de cristales para dejar a la luz del sol disfrutar de las maravillas que acoge en su interior.

Pinturas de la basílica de San Isidoro, en León. (Shutterstock)
Basta acompañar al guía hasta la basílica de San Isidoro de León para darse cuenta de estas variaciones en la manera de cimentar. La Real Colegiata que se empezó a construir en el siglo XI ejemplifica a la perfección las características del románico y, de hecho, está considerada como uno de los monumentos románicos más destacados de España. Esta basílica es conocida con el apodo de la 'Capilla Sixtina de León' por las policromadas pinturas que acoge en su interior —todas de iconografía románica—, siendo categorizada también como un museo panteón por ser morada de descanso eterno de San Isidoro.
Los exteriores de estos dos templos se podrán disfrutar durante la realización de la visita panorámica por León, que también guiará a los visitantes a través del barrio de la judería y permitirá contemplar uno de los ejemplos de arquitectura modernista más significativos de la ciudad: la Casa Botines de Gaudí, parte del trío de obras que el genio construyó fuera de Cataluña —junto con el cántabro Capricho gaudiano y el Palacio Episcopal de la leonesa localidad de Astorga—.

Casa Botines, en León. (iStock)
Para degustar los manjares de León
La ruta guiada por León también le dejará tiempo para conocer el Barrio Húmedo, cuyo curioso nombre parece provenir de los escapes de vino que antiguamente dejaban salir las cubas. Este barrio es una zona especialmente indicada para salir a tomar algo y pasar una velada en las tabernas más reconocidas de la ciudad. En el precio de estas excursiones se incluye una consumición y tapa servida en una tasca típica, por lo que cuando vuelva a casa podrá presumir de haber 'saboreado' la esencia más pura de León.

Plaza de San Marcelo, en León. (iStock)
Si lo desea, para completar esta experiencia gastronómica, se puede contratar como extra una cena en el edificio Zuloaga, una construcción datada a principios del siglo XX que aún mantiene los frescos originales con que fue decorada. Cecina, hojaldre de puerros de Sahagún, langostinos con crema de nécoras… La carta de este restaurante será, por qué no, un motivo más para repetir su visita a León.
Fuente: http://ow.ly/jD9S308bZWn
