El trasplante de células gliales podría curar la enfermedad de Huntington

Imagen de los núcleos caudales de un paciente con Huntington - ARCHIVO
La enfermedad de Huntington, también conocida como ‘Corea de Huntington’, es un trastorno neurológico, degenerativo y hereditario caracterizado fundamentalmente por los movimientos involuntarios incontrolados y el desarrollo de trastornos psíquicos y demencia. Una enfermedad que conlleva una menor esperanza de vida para los afectados y que aún a día de hoy carece de cura. De ahí la importancia a de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Salud y Ciencias Médicas de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), en el que se muestra la eficacia del trasplante de células gliales a la hora de mejorar la capacidad motora y la supervivencia en la enfermedad de Huntington. O así sucede, cuando menos, en modelos animales –ratones.
Como explica Steven Goldman, director de esta investigación publicada en la revista «Nature Communications», «es la primera vez que llevamos a cabo este tipo de trasplante y los resultados son tan positivos como sorprendentes. Y es que nuestro estudio muestra que los ratones en los que se inoculan las células gliales sanas viven más y experimentan una mejoría de su enfermedad. En definitiva, se trata de unos resultados muy prometedores que, además, son solo la punta del iceberg. Esperamos poder poner en marcha un estudio para evaluar si el procedimiento puede traducirse en un tratamiento efectivo para la enfermedad de Huntington».
Concretamente, las células gliales –o ‘neuroglías’– son las células del sistema nervioso responsables de ofrecer soporte a las neuronas y de mantenerlas unidas –de hecho, la palabra ‘glía’ deriva de un término griego que podría traducirse como ‘pegamento’.
Cuestión de potasio
En el estudio, los autores trasplantaron células gliales con mutaciones genéticas patogénicas de la enfermedad de Huntington en ratones sanos. El resultado es que, una vez alcanzaron la edad adulta, los ratones desarrollaron algunos de los síntomas típicos del Huntington, caso de una limitación de sus capacidades motoras.
En consecuencia, como indican los autores, «los resultados demuestran la existencia de una relación causal entre las células gliales y la enfermedad de Huntington».
El trasplante de células gliales sanas provoca que el potasio recupere unos niveles normales en el cerebroSteven Goldman
Pero el estudio no acabó ahí. En una segunda fase, los investigadores trasplantaron células gliales humanas sanas a los ratones a los que habían inducido la enfermedad. Una intervención que conllevó que los ratones no solo experimentaran una mejoría significativa de sus capacidades motoras, sino que también vivieran más tiempo.
Y este beneficio del trasplante de neuroglías sanas, ¿a qué obedece? Pues según indica Steven Goldman, «la mejoría se explica, cuando menos parcialmente, por el hecho de que las células gliales controlan el nivel de potasio en el cerebro, que resulta vital para nuestras capacidades motoras y cognitivas. En la enfermedad de Huntington, el nivel de potasio en los tejidos cerebrales es inestable. Sin embargo, la inoculación de células gliales sanas provoca que el potasio recupere unos niveles normales».
Más allá del Huntington
En este contexto, debe tenerse en cuenta que los animales que recibieron en trasplante eran aún muy jóvenes, por lo que la enfermedad de Huntington aún no se había desarrollado completamente. Así, la siguiente fase del estudio, ya en desarrollo, contempla la repetición del experimento en ratones ya adultos y en los que la enfermedad ya se encuentra en una fase avanzada. Y en caso de que se observe el mismo resultado positivo, los investigadores iniciarán los trámites para evaluar la viabilidad del procedimiento en ensayos clínicos con humanos.
Como apunta Steven Goldman, «esperamos que nuestra investigación nos acerque al descubrimiento de un tratamiento efectivo para el Huntington y, posiblemente, otras enfermedades neurodegenerativas similares»
No en vano, concluyen los investigadores, «cuando menos potencialmente, las células gliales también pueden ser utilizadas para combatir otras enfermedades neurológicas».
Cítricos para combatir el insomnio

Los cítricos, magníficos árboles procedentes de Asia, son plantas aromáticas empleadas en la alimentación desde tiempos inmemoriales. El limón, la naranja, la lima, el pomelo, la bergamota… se trata de diferentes especies e híbridos del género Citrus con un fruto, denominado hesperidio, de cáscara que varía de color en función de la especie, hoja perenne y brillante, y flores blancas olorosas. Cada uno de estos tres órganos produce una esencia diferente con interesantes propiedades terapéuticas, comenta el experto en aromaterapia Alfredo Fdez. Quevedo, farmacéutico y naturópata.
Tipos de esencias de cítricos
Las cáscaras de todos los cítricos contienen una esencia olorosa. Basta con pelarlos para que esta sustancia aromática salga de las glándulas que la contienen; su olor impregnará inevitablemente nuestras manos durante algunas horas. Para la extracción a nivel industrial, las cáscaras de los cítricos se someten a un proceso de presión en frío destinado a extraer la esencia respetando su composición molecular. En este caso particular no hablamos de aceite esencial sino de esencia, pero cuidado, no debe confundirse con las esencias sintéticas que proliferan en el mercado, carentes de acción terapéutica, y que sólo sirven para utilizarse como fragancias.
Las hojas producen una esencia que, tras la destilación por corriente de vapor, da lugar al aceite esencial que los franceses llaman «petit grain». En nuestro idioma preferimos denominarlo según la especie de la que provenga, de esta forma hablamos del Aceite Esencial de naranjo amargo o el Aceite Esencial de limonero.
Las flores del naranjo amargo también se destilan. El aceite esencial obtenido se conoce como azahar o «neroli».
Empleo terapéutico de los aceites esenciales/esencias de cítricos
La aromaterapia científica emplea estos extractos no por su agradable olor sino por su acción terapéutica fascinante. Podemos afirmar que las esencias y aceites esenciales provenientes del género Citrus son calmantes del sistema nervioso. De hecho están indicados para todos aquellos pacientes que sufran trastornos como la ansiedad, el estrés o el insomnio. Ahora bien, no todos ellos presentan la misma composición molecular, razón por la cual deberemos escoger el más conveniente en cada caso, aconseja el experto.
Las esencias obtenidas por presión de las cáscaras de los cítricos poseen un color intenso debido a las cumarinas que contienen; se trata de unos compuestos calmantes del sistema nervioso y relajantes. Están indicadas para casos de estrés leve, agitación, hiperactividad e insomnio de conciliación. Ahora bien, hay que tener en cuenta que estas moléculas también son fotosensibilizantes. Por este motivo su uso está contraindicado si se va a hacer una exposición intensa al sol (paseo por la naturaleza, día en la playa, sesión de rayos UVA, etc.) Pasadas 6 horas tras la aplicación o la ingestión este riesgo desaparece.
Propiedades y beneficios de los aceites esenciales
Los aceites esenciales obtenidos a partir de las hojas de los cítricos, como el naranjo amargo, tienen un color transparente y contienen otro tipo de sustancias aromáticas denominadas ésteres terpénicos. Estos activos actúan como antiinflamatorios, analgésicos y antiespasmódicos. Es muy común que formen parte de la formulación de preparados destinados a tratar diversos tipos de dolores como pueden ser una migraña o una colitis espasmódica. Igualmente pueden utilizarse como calmantes y relajantes del sistema nervioso, con una potencia de acción superior a la de las cumarinas.
Por último, el aceite esencial de azahar, de color transparente y fragancia exquisita, contiene alcoholes terpénicos, unas sustancias de poder calmante extraordinario, consideradas incluso como auténticas sedantes. Es un aceite esencial muy preciado, pues se necesitan centenares de kilos de flores para obtener pequeñas cantidades de extracto. Su elevado precio limita el empleo a casos de estrés o insomnio severos.
De esta manera, en caso de estrés o insomnio recurriremos a la esencia de mandarina en primera intención. Si el efecto relajante de ésta no fuera suficiente, podemos pasar al aceite esencial de naranjo amargo. Incluso podemos combinar los dos para conseguir un efecto más potente. En los casos más severos, por ejemplo en pacientes ya medicados con fármacos hipnóticos, necesitaremos recurrir al aceite esencial de azahar, que dosificaremos convenientemente.
En el próximo artículo, nuestro experto en aromaterapia nos recordará las vías principales de aplicación de los aceites esenciales y cómo podemos dosificarlos para tener un sueño reparador.
Más información en www.pranarom.com
La información proporcionada ha sido planteada para apoyar, no reemplazar, la relación directa que existe los pacientes/visitantes de este sitio web y su médico. Si tiene problemas de salud, consulte a su médico.
Los incómodos sabañones se pueden tratar

La inminente llegada del invierno trae consigo un aumento de la prevalencia de las enfermedades infecciosas y el retorno de otro tipo de trastornos como por ejemplo las extremidades frías comenta el experto en aromaterapia Alfredo Fdez. Quevedo, farmacéutico y naturópata. Ante una bajada de las temperaturas el organismo reacciona produciendo una vasoconstricción periférica (estrechamiento de los vasos sanguíneos) para disminuir la pérdida de calor. Se trata de un fenómeno fisiológico destinado a mantener la temperatura corporal y cuya consecuencia directa es una disminución del aporte de sangre a las extremidades, la nariz y las orejas. Este flujo sanguíneo reducido no consigue que estos tejidos reciban suficiente oxígeno y evacúen sus desechos de forma eficiente. En principio se manifiesta simplemente con una sensación fría desagradable.
Algunas complicaciones
Sin embargo en ocasiones puede llegarse a una situación de hipoxia (insuficiente oxigenación de un tejido) que produce dolor, inflamación y a veces prurito. Son los conocidos sabañones. Si la exposición al frío continúa, las complicaciones son, de entrada, una ulceración local que, de no tratarse, puede gangrenarse.
Tratamiento clásico
Toda esta sintomatología mejora espontáneamente tras aplicar calor. Es por ello que se recomienda a estas personas abrigarse bien utilizando guantes, orejeras u otras prendas que protejan frente al frío. La actividad física también mejora esta condición puesto que combate la vasoconstricción periférica y estimula la circulación sanguínea; se recomienda desplazarse a pie a una velocidad moderada o en bicicleta en los meses más fríos, así como correr, hacer yoga, etc.En los casos más graves se puede contemplar la prescripción médica de vasodilatadores como el Nifedipino o el Diltiazem. Sin embargo, estas sustancias afectan a la tensión arterial y tienen una serie de efectos secundarios complejos.
Es aquí donde entra en acción la aromaterapia para proponer soluciones eficaces para este incómodo trastorno que, aparte de reducir la calidad de vida, puede tener consecuencias serias.
Aceites esenciales de utilidad
El aceite esencial de ciprés (Cupressus sempervirens var. stricta) tonifica la circulación venosa y linfática, lo que permite drenar todos los desechos y toxinas que se hayan acumulado en las extremidades afectadas.
El aceite esencial de siempreviva amarilla (Helichrysum italicum ssp. serotinum) tiene una elevada afinidad por los capilares sanguíneos, a los que protege reforzando su pared. Esto permite una mejor circulación del oxígeno y un drenaje óptimo de los desechos. Además es un antiinflamatorio sin igual por su contenido en acetato de nerilo.
El aceite esencial de mejorana quimiotipo tuyanol (Origanum majorana QT tuyanol) es un tónico circulatorio que puede incluso consumirse por vía oral. Nuestro experto en aromaterapia nos describirá convenientemente sus propiedades en próximos artículos.
Y por último, el aceite esencial de canela (Cinnamomum cassia o Cinnamomum zeylanicum) es un tónico circulatorio y fluidificante sanguíneo que aumenta la irrigación sanguínea aportando una agradable sensación de calor local. Se trata de un extracto muy potente que hay que emplear con precaución y siempre diluido, pues de lo contrario puede quemar la piel.
¿Cuáles de ellos puedo emplear?
Las diferentes actividades que presentan todos ellos sugieren combinarlos para conseguir una eficacia máxima. Con este objetivo, puede mezclarse 1 gota de cada uno en un poco de aceite vegetal (almendras, rosa mosqueta, etc.), crema de manos o, aún mejor, en manteca de karité, que hidrata en profundidad y actúa como barrera protectora de la piel. El AE de canela debe añadirse en último lugar para evitar irritar la piel.
AE de ciprés: 1 gota
AE de siempreviva amarilla: 1 gota
AE de mejorana QT tuyanol: 1 gota
AE de canela: 1 gota
Manteca de karité: Cantidad suficiente para diluir los aceites esenciales y extender la mezcla por la zona afectada.
Esta mezcla puede aplicarse entre 2 y 3 veces al día, según se necesite hasta obtener una mejoría notable. Es útil tanto en prevención como en tratamiento. Puede utilizarlo cualquier tipo de paciente, aunque los niños pequeños y las mujeres embarazadas no deberán hacerlo de forma continuada.
Si no se desea adquirir los 4 aceites esenciales aconsejados (aunque es cierto que pueden tener otras utilidades interesantes), se puede prescindir de alguno. La canela, por una parte, y el ciprés o la siempreviva amarilla por otra, no deben faltar.
Las siete pruebas médicas que deberían hacerse todas las mujeres

Pese a que la mejor forma de atender a los pacientes son los diagnósticos personalizados, elaborados por el médico de cabecera en función de unos síntomas por los cuales se acude al médico, hay una serie de pruebas estandarizadas que son imprescindibles a partir de cierta edad. Y, como es lógico, algunas son distintas para hombres y mujeres.
Sin importar lo rápido que avancen los tratamientos, lo cierto es que la medicina preventiva será siempre la forma más efectiva y barata de mantenerse sano. En enfermedades como el cáncer esto es evidente: la mitad de las muertes se evitarían dejando de fumar, bebiendo con moderación, manteniendo un peso saludable y practicando un poco de ejercicio.
Pero, pese a que mantengamos unos hábitos de vida saludables, hay una serie de chequeos que no podemos saltar por alto. Caroline Weinberg ha publicado en 'Vitals' una lista de las pruebas que debería hacerse toda mujer, con independencia de los exámenes físicos y los análisis de sangre y orina que practican todos los médicos de cabecera de forma rutinaria, y hemos adaptado estas a las directrices médicas que se aplican actualmente en España.
1. Examen de mamas
Este tipo de pruebas son fundamentales para detectar cualquier anomalía que se produzca en los pechos de la mujer. Existen dos tipos: el examen clínico, que realiza tú médico, y la autoexploración, que se lleva a cabo en casa.
Lo ideal es realizar la primera exploración con ayuda del médico y que este nos indique cómo se realiza el examen de forma correcta
Aunque el cáncer de mama es muy poco frecuente en mujeres con edad inferior a los 30-35 años, los ginecólogos realizan de forma rutinaria esta prueba en sus revisiones anuales a todas sus pacientes, palpando las mamas y las axilas en busca de alteraciones en las mismas. Los médicos recomiendan, además, que a partir de la menopausia todas las mujeres busquen protuberancias en sus propios pechos, más o menos tres o cinco días después del comienzo del periodo, cuando las mamas no están tan sensibles, y mantengan esta costumbre todos los meses.
Hay que tener en cuenta que la glándula mamaria tiene una consistencia nodular, por lo que en las primeras exploraciones podemos tener la sensación de que detectamos bultitos que no son tales. Lo ideal es realizar la primera exploración con ayuda del médico y que este nos indique cómo se realiza el examen de forma correcta.
2. Mamografía
Como explica la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la mamografía “es la prueba más eficaz para diagnosticar precozmente el cáncer de mama, ya que es capaz de detectar las lesiones mucho tiempo antes de que puedan ser descubiertas por una misma o por el médico”.
La prueba es, básicamente, una radiografía de la mama realizada con un aparato especial de rayos X que se ajusta al tamaño de esta. No se trata de una prueba agradable, pero sigue siendo la mejor forma de descartar la presencia de tumores.
La mamografía sigue siendo la única forma de hacer un cribado masivo de este cáncer tan habitual, pero poco a poco se están cambiando algunos protocolos
De un tiempo a esta parte han surgido algunas voces críticas con la necesidad de someterse a esta prueba demasiado a menudo. Según constató un polémico estudio publicado en 2014 en 'The British Medical Journal', uno de cada cinco cánceres que se detectan en una mamografía no suponen un peligro real para la salud de la mujer, pero aun así se tratan con quimioterapia, radioterapia o cirugía.
La mamografía sigue siendo la única forma de hacer un cribado masivo de este cáncer tan habitual, pero poco a poco se están cambiando algunos protocolos. Hasta el año pasado, la American Cancer Society recomendaba que las mujeres se sometieran a una mamografía al año a partir de los 40; ahora conmina a llevarlas a cabo a partir de los 45 y solo hasta los 54. A partir de esta edad, los estudios se retrasarían a uno cada dos años, en lugar de continuar con la periodicidad habitual de uno al año que hasta el momento se estaba aconsejando.

La mamografía es una prueba obligatoria para todas las mujeres mayores de 45. (Corbis)
3. Test genético de cáncer de mama
Las pacientes portadoras de una mutación en los genes BRCA tienen un riesgo un 65% mayor de padecer cáncer de mama a lo largo de la vida. Este test genético descarta o confirma su presencia, que es hereditaria por vía materna y, aunque no es recomendable para la población general (el riesgo de una mutación espontánea es menor del 0,3%), sí es muy recomendable para todas aquellas mujeres con antecedentes familiares de la enfermedad.
La más famosa portadora de este gen es la actriz Angelina Jolie, que anunció públicamente que se había sometido a una doble mastectomía preventiva, una operación que conlleva la extirpación de ambos pechos, para prevenir la aparición de cáncer de mama. Tras someterse a las pruebas genéticas, Jolie descubrió que en su caso las posibilidades de sufrir cáncer eran mayores incluso de lo habitual: un 87% de mama, y un 50% de ovarios. Y por ello decidió acabar con el problema de raíz.
Hay que advertir, claro, que no todas las mujeres con el gen deben tomar una decisión tan drástica, que solo es recomendable como última opción para las mujeres con unas posibilidades genéticas muy altas de padecer un cáncer de mama. La mayoría, de hecho, opta por una vigilancia activa, sometiéndose a mamografías cada tres meses para detectar el cáncer si es que aparece de forma muy temprana.
4. Examen pélvico
Esta prueba que practican de forma rutinaria los ginecólogos a partir de los 13 o 15 años se compone de tres partes: el examen de la parte exterior de los genitales, o vulva; el análisis del interior con un espéculo (un aparato que ayuda a abrir las paredes de la vagina y observar correctamente el cérvix); y un examen manual para palpar los órganos internos (el útero, los ovarios y las trompas de falopio). En ocasiones, el médico puede acompañar la prueba de un examen rectovaginal (introduciendo un dedo por el ano durante la prueba).
Se recomienda someterse a un examen pélvico una vez al año a partir de los 21, como parte de la revisión anual del ginecólogo
El examen no es nada agradable –un doctor mete su mano en tu vagina y somete presión sobre tu abdomen– pero es la mejor forma de detectar múltiples problemas como quistes, fibromas, y enfermedades de transmisión sexual. Se recomienda someterse a una prueba de este tipo una vez al año a partir de los 21, como parte de la revisión anual del ginecólogo.
5. Citología vaginal
Este examen, también conocido como Prueba de Papanicolau, es la técnica más utilizada para detectar de forma precoz el cáncer de cuello uterino y las lesiones precancerosas. Está considerada una prueba de cribado fundamental para reducir la incidencia y mortalidad de este tipo de cáncer, cuyo impacto ha disminuido enormemente desde su popularización.
Se trata de una prueba sencilla, no dolorosa, que se realiza durante los exámenes ginecológicos rutinarios. Mediante una espátula se obtienen células del fondo de la vagina y del ectocérvix, y con un pequeño cepillo redondeado se toman células del interior del cuello. Todas estas muestras se mandan analizar en laboratorio.
La AECC recomienda a las mujeres de entre 25 y 65 años, que sean o hayan sido sexualmente activas, que se sometan a esta prueba cada tres años.

Ninguna mujer debería saltarse su visita anual al ginecólogo. (iStock)
6. Examen para la detección del cáncer colorrectal
El cáncer de colon es el tercero más común, pero el segundo en mortalidad. Es por ello que resulta de vital importancia detectarlo de forma precoz. Aunque la colonoscopia –esto es, la introducción de una pequeña cámara en el ano, para explorar el intestino en busca de pólipos u otros indicativos de que algo no está como debiera– es fundamental para realizar un diagnóstico definitivo, existe una prueba menos agresiva que cada vez se está aplicando más como primera barrera de cribado: el test de sangre oculta en heces (TSOH).
Esta prueba se ha incluido en la cartera básica de servicios y es recomendable que la realicen todas las mujeres (y en este caso también hombres) de entre 50 y 69 años, aunque si se tienen antecedentes familiares se deberá realizar antes.
7. Densitometría osea
Esta prueba sirve para determinar la densidad mineral, o masa osea, de los huesos. Se realiza con un aparato especial de rayos x que permite conocer el estado de los mismos y así determinar el riesgo de fracturas y la posibilidad de padecer osteoporosis, una enfermedad caracterizada por una pérdida progresiva de calcio y un descenso de la masa ósea.
La enfermedad es propia de las mujeres postmenopausicas, por lo que se recomienda pasar por este examen a partir de los 45 años o si se cumple con algún otro factor de riesgo como una menopausia temprana, antecedentes familiares, uso prolongado de corticoides o si se han sufrido fracturas por traumatismos menores.
Las mejores doctoras explican los peores errores que cometemos con nuestra salud

Dice el refrán que “en casa del herrero, cuchara de palo”, algo que bien podría aplicarse a todos los médicos que tienen sobrepeso o fuman. Pero, pese a esto, ellos tienen más información sobre lo que podemos hacer para tener una buena salud que el común de los mortales, y no está de más escuchar sus consejos.
Louise Carpenter ha reunido en 'The Daily Mail' a algunas de las más prestigiosas doctoras británicas y les ha hecho una sencilla pregunta: “Por el bien de tu salud ¿qué es aquello que nunca harías?” Estas han sido sus sorprendentes respuestas:
1. Someterse a innecesarios chequeos médicos
De un tiempo a esta parte, han surgido muchas voces en la comunidad médica que advierten de la inutilidad de muchos chequeos médicos universales. Según sus críticos, las revisiones médicas de este tipo provocan más alarmas injustificadas de las que sería deseable y, por el contrario, son poco efectivas a la hora de detectar las verdaderas amenazas.
No tiene mucho sentido someterse a un test de colesterol si no se tiene un problema prexistente como diabetes o antecedentes familiares
“A mi edad –estoy llegando a los 60– no iría en busca de una enfermedad que esté al acecho en algún oscuro recoveco de mi cuerpo”, explica la doctora Clare Gerada, ex presidenta del Royal College of General Practitioners. “Sí está ahí, me enteraré por mi misma en el momento adecuado y entonces buscaré las pruebas y tratamientos necesarios”.
En opinión de Gerard, por ejemplo, no tiene mucho sentido someterse a un test de colesterol, que bien puede dar positivo, si no se tiene un problema prexistente como diabetes, problemas cardiovasculares o antecedentes familiares. A ciertas edades casi todo el mundo tiene el colesterol alto, pero, según la médica, no tiene mucho sentido medicarse con estatinas si no hay un riesgo adicional.
2. Confiar solo en las consultas privadas
En opinión de Gabriel Weston, cirujana y presentadora del programa 'Trust Me, I´m a Doctor', explica que los mejores médicos no están en la sanidad privada y, es más, los médicos con consulta propia y ninguna vinculación con la sanidad pública suelen ser, al menos en Reino Unido, aquellos que no han tenido éxito en el sistema nacional de salud. “En realidad”, asegura Weston, “no tienes ninguna idea real sobre su capacidad. Es como un mercado negro”.

Pedir opinión a demasiados médicos puede dar lugar a malentendidos. (iStock)
3. Montar a caballo o jugar al rugby
“Existe una fuerte evidencia médica que asegura que los primeros pasos de la demencia pueden ser provocados por un traumatismo en la cabeza”, explica la doctora Liz Coulthard, neuróloga de la Universidad de Bristol. “Vemos a mucha gente en mi clínica de demencia que había tenido una o varias lesiones en el cráneo”.
Es por ello que la médica recomienda evitar todos los deportes en los que se pueda sufrir fuertes golpes en la cabeza como la hípica, el rugby, el boxeo… Sobre todo, explica, si hay niños de por medio. “Aunque sabemos que los jugadores de rugby que compiten al más alto nivel suelen aguantar ese tipo de lesiones, no sabemos cuál es el efecto de éstas en los niños”.
4. Seguir una dieta milagro
La doctora Sasha Usisking trabaja como radióloga en el Hospital St. Barholomew de Londres y gran parte de su trabajo consiste en analizar problemas en los pechos de las mujeres, que acuden a ella cuando ven un lunar, un bulto o tienen dolores. “Casi todas las mujeres me preguntan si hay algo que puedan hacer para reducir las posibilidades de sufrir cáncer de mama y qué deberían comer”.
La mayoría de estas dietas no hacen nada bueno en tu cuerpo y su única función es vender libros y productos
Su respuesta es clara: lo mejor es llevar una dieta variada y equilibrada, en la que no haya cabida para las comidas procesadas y los platos preparados. También aconseja beber alcohol con moderación –esto es, para ella, dos o tres copas de vino por semana–, y hacer algo de ejercicio.
Pero lo más importante, asegura, es huir de cualquier dieta milagro. “La mayoría de estas dietas no hacen nada bueno en tu cuerpo y su única función es vender libros y productos”, explica. “Solo necesitas tomar comida adecuada y saludable. No soy una fanática de lo ecológico, con tal de que la comida sea fresca”.
5. Someterse a una RCP siendo mayor
“Tengo 41 años, y no espero morir pronto, pero he visto fallecer a cientos de personas y tengo una idea de qué quiero y qué no quiero cuando llegue el momento”, explica la doctora Katherine Sleeman, asesora de medicina paliativa en el King´s College de Londres. “La reanimación cardiopulmonar (RCP) puede salvar la vida a la gente que tiene un paro cardíaco provocado por un problema reversible como como un ataque al corazón. Pero esto es relativamente inusual”.
Da igual de lo que me muera, pero quiero que me cuide un equipo de cuidados paliativos
Según Sleeman, las RCP se aplican en demasiadas ocasiones para alargar unos días la vida de gente que ya tiene un pie en la tumba, y que en vez de morir tranquilamente, acaban haciéndolo rodeados de extraños que tratan de salvarles a costa de todo tipo de sufrimientos.
“Da igual de lo que me muera, pero quiero que me cuide un equipo de cuidados paliativos”, explica Sleeman. “Hay evidencias de que la gente que recibe este tipo de cuidados en las semanas y meses antes de morir tienen una mejor calidad de vida en esos días”.

En ocasiones prolongamos la vida de los pacientes de forma innecesaria. (iStock)
6. Combinar la sanidad privada y la pública
Aunque el sistema británico de salud es ligeramente distinto al español, ambos pertenecen al conocido como sistema Beveridge: se financia con los impuestos de toda la población, que sustentan una protección sanitaria universal que cuenta con sus propios centros sanitarios.
Aquellos ciudadanos que tienen contratado un seguro de salud privado pueden a su vez seguir usando el sistema público. Es algo que hace bastante gente y, según la psiquiatra Jacqueline Phillips Owem, que trabaja en un centro público de Londres, puede llevar a grandes errores de diagnóstico y tratamiento.
Una madre que conocí recientemente estaba tratando de hacer lo mejor para ayudar a su hijo con una enfermedad crónica, cuenta Phillips, así que llevó a su hijo tanto al hospital público como a la consulta privada. El médico de la privada le prescribió medicación, pensando que él era ahora su único doctor, y no informó al sistema público. El niño acabó recibiendo medicación doble para la misma enfermedad, algo que es muy peligroso.
7. Hacer una prueba de predemencia
De un tiempo a esta parte se han popularizado las pruebas cognitivas para identificar los signos ocultos de una demencia precoz, pero la doctora June Andrews, profesora emérita de la Universidad de Stirling, cree que no son una buena idea.
“Es como recurrir al parte del tiempo para ver si está lloviendo. ¡Mira por la ventana!”, apunta Andrews. “Si no está lloviendo ahora solo puedo adivinar qué es lo que vendrá después. En cuanto a la demencia, actualmente estoy bien y nadie puede ver el futuro. Disfruta de la vida y deja de preocuparte acerca de lo que no puede ser previsto ni evitado”.
Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-06-07/medicas-sistema-salud-consejos_1209149/