Diez de los nuevos hoteles más tentadores del mundo

Viernes 10 de Junio del 2016

Hotel Palisade, Sidney (Australia)

Diez de los nuevos hoteles más tentadores del mundo

El hotel Palisade es un clásico de la ciudad de Sidney en Australia. Este hotel, con cien años de antigüedad, reabrió sus puertas en agosto pasado tras una profunda remodelación después de permanecer cerrado durante siete años. Con vistas al puerto, el hotel es perfecto para aquellos que quieran disfrutar de la vida nocturna de Sydney o aprovechar el ambiente del bar de su azotea, el Henry Deane bar. El hotel Palisade no tiene zona de recepción así que el registro se hace directamente en el pub de la planta baja antes de tomar el ascensor que da acceso a una de las ocho suites diseñadas por Sibella Corte. Decoradas en tonos azules, blancos y grises la temática que predomina es la náutica tanto en la pintura como en el mobiliario. El hotel, además del bar de la azotea y el pub de entrada dispone de un buen restaurante donde comer o cenar en Sydney.

Fuente: http://www.abc.es/viajar/alojamientos/abci-diez-nuevos-hoteles-mas-tentadores-mundo-201606091700_noticia.html

Formentera, el paraíso del Mediterráneo

Viernes 10 de Junio del 2016

Con apenas 83 kilómetros de extensión, alberga multitud de calas y playas donde perderse

Con apenas 83 kilómetros de extensión, alberga multitud de calas y playas donde perderse

El paraíso no está en el cielo. Emerge en la tierra. Más concretamente, en Formentera. 70 kilómetros de playas vírgenes, bancos de arena blanca, un mar de azul turquesa. Un paisaje salvaje, de belleza extrema. De las que cautiva, encandila e incluso quema. Es la isla habitada más pequeña de las Baleares. Anclada a poco más de dos millas náuticas de Ibiza, resulta perfecta para soñar despierto y vivir dormido.

Pese a tratarse de un territorio con apenas 83 kilómetros cuadrados de extensión, alberga multitud de calas y rincones solitarios para perderse, detener el tiempo, olvidarse del bullicio y ajetreo diario y relajarse. Sobre todo, eso. Relajarse. Y es que en Formentera nadie sabe la hora. Más allá de contemplar espléndidos collages en sus transparentes y cristalinas aguas, dignos de inmortalizar, el turista puede caminar y pedalear a través de sus caminos verdes, sus bosques de pinos y sabinas o sus salinas.

De la Formentera de los años 60, en la que jóvenes norteamericanos aterrizaban y fumaban marihuana mientras evitaban batallar en la guerra de Vietnan, poco o nada queda. Bueno, algo sí. Rebobino. De la Formentera de los años 60, habitada por yanquis de padres adinerados que los mandaban a la isla para evitar luchar en la Segunda Guerra de Indochina, queda esa esencia hippy que desprende tranquilidad y la convierte en un lugar idóneo para poner en práctica el lema: «Paz y Amor». Nos comenta un hogareño que hace 30 años no había luz corriente, que ahora el 4G se pilla con dificultad y que la fibra óptica todavía no ha llegado. En definitiva, un lugar perfecto para desconectar.

Los 12.000 habitantes censados, aproximadamente, se multiplican por cuatro durante la época estival. Aunque en julio y agosto las concurridas playas pierdan un ápice de pureza, no se trata de la agobiante masificación de otras áreas peninsulares. No obstante, mayo y octubre son los mejores meses para visitarla. El 70% del territorio natural de Formentera está protegido. Prácticamente no ha sufrido modificaciones, gracias a que su desarrollo turístico ha sido más pausado y tardío que en el resto de las Baleares.

Sábado por la mañana. No sé qué hora es, pero poco me importa. Entra en mi habitación una ráfaga de sol que me levanta de la cama. Quiero saltar por el balcón, zambullirme a los pies del envidiablemente ubicado hotel Roca Bella, en la inmensidad del Mediterráneo. No puedo dejar de observar las majestuosas vistas que me conmueven hasta palpitar.

Pasan unas horas. Desconozco cuántas. El tiempo se detuvo al llegar. Desde la bahía de Es Pujols nos trasladamos al pueblo de Sant Francesc Xavier. Caminamos a ritmo lento y sosegado por sus acogedoras y emblanquecidas calles. Carmen nació en Formentera en 1945. Es dueña de varios locales y charla amistosamente con Margarita, la mujer del antiguo médico. Sentadas en un banco de la céntrica plaza de la Constitución desprenden la tranquilidad característica de la isla. Aseguran que «Formentera es mejor que el Caribe». Aunque casi la totalidad de los formenterenses viven de la afluencia turística, piensan que habría que controlar las llegadas en agosto. «El pasado verano me dio pena. Hay demasiado desmadre y muchos depredadores», confiesan.

Mientras visitamos los antiguos molinos, hablamos con Pedro, el chófer que nos acompaña. Nació en Jaén y, como Samuel, el camarero de la cafetería donde hace no sé cuántas horas desayunamos, trabaja en Formentera desde mayo hasta octubre.

La brisa del mar refresca un caluroso mediodía en el Hostal La Savina, antes de embarcarnos hacia el Parque Natural. En el catamarán nos frotamos los ojos. La transparencia del agua permite bucear sin mojarse entre un fondo marítimo inaudito, que no entumece ante nuestro paso sobre la mayor pradera de Posidonia Oceánica del Mediterráneo, el más antiguo ser vivo del mundo –con sus 8 kilómetros de extensión y 100.000 años de edad–, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. Hablar del Caribe español la desmerece. Aunque las mejores fragancias se guarden en frascos pequeños, su esencia y hermosura paradisíaca desbordan cualquier recipiente, por grande que sea. Observamos playas totalmente vírgenes, parajes de ensueño, rincones ocultos.

Formentera también se paladea. El restaurante Can Dani, que ostenta una estrella Michelin, nos deja boquiabiertos. En pleno agosto hay que reservar con una semana de antelación, pero merece la pena. Como menú de degustación nos ofrecen 10 platos, que maridamos con un Pruno, el catalogado como mejor vino del mundo por relación calidad-precio. Cóctel marino de hierbas y cítricos; bombón de pimientos asados con miel y pescado seco; caballa marinada, encurtidos, tomate seco y hierbas; coca de gamba roja, mango, tuétano y trampó; arroz cremoso de matanzas, trigueros y flor de hibisco... pero, quizás, el plato más típico de la isla sea la ensalada payesa, cuyo ingrediente más peculiar es el «peix sec» (pescado seco).

Amanece el domingo. Seguimos sin saber la hora. Se oye el mar de cerca, se huele la arena. Y antes de que el calor comience a hacer estragos, nos subimos en unas bicicletas. A golpe de pedal, entre caminos sin asfaltar y parajes imperceptibles desde la carretera, recorremos el Parque Natural de Ses Salines.

El sol se va apagando, anaranjando, como cuando se derrite una vela a propósito de una escena. En el faro Es Cap de Barbaria, donde se rodó «Lucía y el Sexo», penetramos en un acantilado tras descender por una escalera de madera que cruje y se tambalea. Recorremos una cueva natural que desemboca en el fin del mundo, y... «selfie». Minutos después, desde la terraza del Hotel Cala Saona, entre el sofoco de unas luces para que brille una estrella, vemos cómo el sol se desnuda y, poco a poco, se baña en el horizonte. Su inmersión en el agua, entre algún que otro aplauso, salpica y eterniza la imagen en nuestra memoria.

Fuente: http://www.larazon.es/viajes/formentera-el-paraiso-del-mediterraneo-KO12855528#.Ttt1Uq3lVBPiR1O
 

Las enfermedades comunes que más tardan en ser diagnosticadas

Viernes 10 de Junio del 2016

Si algo aprendimos de medicina viendo al doctor House –con permiso del lupus– es lo difícil que resulta diagnosticar algunas enfermedades. Cierto es que la popular serie, como toda buena ficción, exageraba un poco las cosas, pero apuntaba a uno de los grandes dilemas de la medicina: un diagnóstico rápido es necesario para intervenir a tiempo, pero un error al realizarlo puede tener consecuencias fatales.

Todos los médicos trabajan con protocolos y pruebas estandarizadas que ofrecen seguridad a la hora de dar un diagnóstico, pero hay ciertas enfermedades que se quedan en un limbo que puede ser una auténtica tortura para los pacientes. Se trata de patologías fácilmente confundibles con otros problemas más comunes, que requieren pruebas costosas o tardan mucho en desarrollarse, y por todo ello empiezan a tratarse demasiado tarde.

Dejando al margen las enfermedades raras, cuyo diagnóstico suele ser mucho más complejo, Lucy Elkins ha recopilado en 'The Daily Mail' las enfermedades comunes que los médicos más tardan en identificar. Son estas:

1. Hepatitis

La hepatitis se contagia a través de la sangre de los afectados. (iStock)

La hepatitis se contagia a través de la sangre de los afectados. (iStock)

¿Qué es?

Se trata de una enfermedad inflamatoria que afecta al hígado y puede ser provocada por numerosos virus. Si no se trata de forma correcta desde el primer día la enfermedad puede producir un daño hepático grave como, por ejemplo, cirrosis que deriven en complicaciones mortales. Además, se multiplica por 100 el riesgo de padecer cáncer de hígado e insuficiencia hepática.

¿Quién la padece?

La hepatitis A se transmite por el contacto con deposiciones de otro enfermo, por falta de higiene en el hogar o bien el consumo de alimentos contaminados y deficientemente lavados, y está prácticamente erradicada en el mundo desarrollado. La hepatitis B o C se trasmite por el contacto con sangre contaminada de otro enfermo, ya sea por el consumo de drogas, el uso de instrumental médico no esterilizado y las transfusiones de sangre no testadas previamente. En la actualidad la transmisión por esta vía ha desaparecido, pero hay millones de personas que contrajeron la enfermedad antes de los años 90, cuando se generalizaron los controles sobre los donantes de sangre.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis B afecta a 350 millones de personas y la C a 170 millones.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Una de cada doce personas en todo el mundo está viviendo con hepatitis crónica B o C, una prevalencia mucho más alta que la de enfermedades como el VIH o el cáncer, pero más de la mitad de estos desconocen que la padece.

Según la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH), en España cerca de 481.000 personas padecen hepatitis C crónica y el 80 % de los enfermos no tiene síntomas, que pueden tardar hasta 30 años en manifestarse y cuando lo hacen “suele ser signo de que existe daño hepático avanzado”.

Algunos de los primeros síntomas de la enfermedad, como el cansancio o el dolor de las articulaciones, pueden pasar totalmente desapercibidos y cuando aparecen dolores propios de fases posteriores de la dolencia, como pinchazos en el abdomen, se puede llevar años arrastrando la patología.

2. Endometriosis

La endometriosis suele causar intensos dolores abdominales. (iStock)

La endometriosis suele causar intensos dolores abdominales. (iStock)

¿Qué es?

La enfermedad se caracteriza por la aparición de la mucosa que recubre el interior del útero (el tejido endometrial) fuera de éste. Puede crecer en la cavidad pélvica, en los ovarios, detrás del útero o en sus ligamentos, así como en la vejiga, el intestino o el abdomen, y en muchas personas genera intensos dolores, sobre todo durante el periodo menstrual. Entre un 30 y 40% de las mujeres que la padecen son, además, estériles.

¿Quién la padece?

Se estima que la sufren entre un 10 y un 15% de todas las mujeres en edad fértil: 176 millones en todo el mundo, 2,5 solo en España. La endometriosis es, a la vista está, una de las enfermedades ginecológicas más comunes y se cree que es responsable de la mitad de todos los casos de infertilidad que carecen de explicación.

Cualquier mujer puede padecer la enfermedad, aunque se ha comprobado que existe cierta predisposición genética –es frecuente que las hijas de una mujer con endometriosis también la tengan– y una serie de factores que favorecen su aparición: la menarquia prematura (esto es, tener la primera hemorragia menstrual antes de los 9 o 10 años), los ciclos menstruales más cortos o largos de lo normal (de menos de 27 días o más de 28) y la menopausia tardía (que está a su vez asociada a la menarquia prematura).

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Aunque la enfermedad aparece en textos médicos desde hace 4.000 años y fue descrita gracias al microscopio en 1860, todavía muchas pacientes y médicos la consideran un problema propio de las mujeres. Se da por hecho que es normal tener dolores asociados a la menstruación, aunque estos sean de una intensidad desmesurada, y muchos médicos no se plantean investigar si el problema tiene un origen distinto.

Su diagnóstico es además muy complejo. Solo se puede certificar su existencia mediante laparoscopia, una cirugía con anestesia general en la que se coloca dentro del abdomen un tubo con luz, gracias al cual el ginecólogo puede revisar los órganos y visualizar si han sido invadidos por el tejido endometrial. En la actualidad, en España se tarda en torno a tres años en recibir un diagnóstico, pero hay mujeres que han llegado a sufrir la enfermedad durante décadas hasta saber lo que les pasaba.

3. Enfermedad celiaca

Basta con no comer trigo, pero es más difícil de lo que parece. (iStock)

Basta con no comer trigo, pero es más difícil de lo que parece. (iStock)

¿Qué es?

Las personas celiacas padecen una intolerancia permanente al gluten –unas proteínas contenidas en la harina de diversos cereales como el trigo, la cebada, el centeno y, en muchas ocasiones, la avena–, caracterizada por una reacción inflamatoria de base inmune en la mucosa del intestino delgado que dificulta la correcta asimilación de nutrientes.

Entre los problemas que conlleva la enfermedad se encuentran la diarrea, los vómitos, la pérdida de peso y apetito, náuseas, retraso del crecimiento, meteorismo y dolores abdominales. Sin embargo, dependiendo si el paciente es niño, adolescente o adulto, los síntomas pueden variar.

¿Quién la padece?

Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) el 1% de la población española padece la enfermedad. Aunque la celiaquía tiene una base genética y por tanto se nace con riesgo o no de padecerla, no siempre se expresa clínicamente. Puede aparecer en cualquier edad de la vida, presenta una distribución universal bastante uniforme y afecta casi por igual a todas las razas.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Los celiacos pueden tardar entre 1 y 10 años en ser correctamente diagnosticados, ya que los síntomas son muy variados, y son fácilmente confundibles con los de cualquier otra enfermedad. A través de un examen clínico y una analítica de sangre es posible establecer un diagnóstico de sospecha de celiaquía, pero no siempre es posible determinar su existencia y es necesario recurrir a una biopsia intestinal.

4. Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad común entre las mujeres postmenopáusicas. (Corbis)

La osteoporosis es una enfermedad común entre las mujeres postmenopáusicas. (Corbis)

¿Qué es?

La osteoporosis es una patología que afecta a todos los huesos del esqueleto y está provocada por una disminución de la resistencia ósea. Como consecuencia de ello, los huesos se vuelven más propensos a fracturarse de manera espontánea o después de un traumatismo mínimo.

¿Quién la padece?

Más de tres millones de personas padecen osteoporosis en España. Aunque la mayoría de las personas que padecen osteoporosis son del sexo femenino -2,5 millones-, esta enfermedad tiene también una gran incidencia en varones -800.000-.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Normalmente el primer síntoma que revela el padecimiento de la enfermedad es una fractura de hueso. “El desenlace trágico de la osteoporosis y el más grave de todos es la fractura de cadera, que llega incluso a amenazar la vida de quien lo padece", señalaba a 'Efe' el ex jefe de Sección del Servicio de Rehabilitación del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Andrés Peña. Además de la de cadera, hay otras fracturas muy frecuentes como son la de muñeca, la del hombro o las fracturas vertebrales "que hacen que la persona se quede mas pequeña y encorvada, con lo que respira peor", indica Peña.

Después de que el paciente padezca una de estas fracturas, se suele detectar la enfermedad gracias a una densitometría ósea, una prueba que sirve para determinar la densidad mineral, o masa ósea, de los huesos. El problema es que si se padece la enfermedad a una edad temprana puede no asociarse la fractura a la osteoporosis y no hacerse la prueba, lo que provoca que se identifique el problema cuando el paciente vuelve a romperse otro hueso.

“En torno a una de cada cinco mujeres ha experimentado al menos tres fracturas antes de haber sido diagnosticadas con osteoporosis”, asegura el doctor Stephen Gallacher en 'The Daily Mail'.

5. Hipotiroidismo

Ahí está la glándula pero, ojo, eso no es lo que duele. (iStock)

Ahí está la glándula pero, ojo, eso no es lo que duele. (iStock)

¿Qué es?

El hipotiroidismo es un trastorno endocrino que aparece cuando la glándula tiroides disminuye la producción de hormonas, lo que causa alteraciones en el peso, la energía y el humor, provocando cansancio constante e, incluso, depresión.

¿Quién la padece?

Entre el 1 y el 3% de la población general padece un hipotiroidismo más o menos intenso, pero es bastante más frecuente en la mujer que en el hombre, en una proporción de 4/1.

En los países menos desarrollados la causa más común de su padecimiento es una dieta baja en yodo, pero en países como el nuestro aparece de forma espontánea o congénita.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

En sus primeras fases la enfermedad es muy difícil de identificar, pues los síntomas son sutiles: fatiga, ganancia de peso, sequedad en la piel y pérdida de memoria. Se trata de síntomas compartidos por muchas enfermedades pero, además, el hipotiroidismo es común en las personas mayores de 60, y muchos médicos creen que los síntomas son solo propios de la vejez. 

La única prueba que existe para diagnosticar el hipotiroidismo es la medida de la hormona estimulante del tiroides (TSH) y de la tiroxina libre (T4-L). Sin embargo, sus niveles pueden verse afectados por enfermedades no tiroideas.

6. Demencia

Es difícil diagnosticar la demencia en personas menores de 65 años. (Corbis)

Es difícil diagnosticar la demencia en personas menores de 65 años. (Corbis)

¿Qué es?

Aunque no es una única enfermedad, y tiene múltiples causas, la demencia se caracteriza por la pérdida progresiva de las funciones cognitivas debido a daños o desórdenes cerebrales. Esto provoca perdida de memoria, dificultades para articular el lenguaje, pérdida de atención, y una merma en las habilidades para resolver problemas o dar respuestas.

¿Quién la padece?

Según la OMS, en 2014 padecían demencia un total de 47,5 millones de personas en todo el mundo. Se trata de un problema propio de las personas mayores, pero cada vez se registran más casos de personas que la sufren a partir de los 40.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Como explica en 'The Daily Mail' la doctora Hilda Hayo, aquellas personas que desarrollan demencia antes de los 65 años no suelen recibir un diagnóstico hasta pasado un lustro de media. “Las personas jóvenes tienden a tener un tipo de demencia que afecta al área frontal del cerebro, y en vez de padecer problemas de memoria sufren cambios en su comportamiento”, explica Hayo. “Suelen ser mal diagnosticados con depresión o estrés, o incluso les dicen que se debe a problemas en sus relaciones”.

7. Diabetes tipo 2

Los enfermos de diabetes dependen de la insulina para llevar una vida normal. (Corbis)

Los enfermos de diabetes dependen de la insulina para llevar una vida normal. (Corbis)

¿Qué es?

Es un trastorno metabólico caracterizado por la presencia excesiva de azúcar en la sangre, debido a un incorrecto funcionamiento de la hormona que regula ésta, la insulina, ya que el cuerpo se resiste a su acción o es insuficiente. Su síntomas clásicos son sed excesiva, micción frecuente y hambre constante. No parece gran cosa, pero la diabetes afecta a órganos tan importantes como los riñones, la vista, el corazón o el sistema nervioso y, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encuentra entre las principales causas de muerte en España: en torno al 3 por ciento de los decesos en el país están provocados por esta enfermedad.

¿Quién la padece?

Según la Fundación para la Diabetes, el 13,8% de los españoles mayores de 18 años tiene diabetes tipo 2, lo que equivale a más de 5,3 millones de compatriotas, y debido a la dieta y el estilo de vida que llevamos es de esperar que la padezcan aún más personas.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Aunque se ha avanzado enormemente en la detección de la enfermedad –debido, principalmente, a la generalización de los análisis de azúcar en sangre–, se calcula que la mitad de los pacientes sufren ya alguna complicación en el momento de ser diagnosticados como diabéticos. Y esto tiene importantes consecuencias: según un estudio publicado en 2006 un retraso en el diagnóstico de más de tres años hace que aumente la posibilidad de padecer un ictus en un 22%.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-06-09/enfermedades-comunes-diagnostico-diabetes-hepatitis-endometriosis_1213289/

La decadencia de la clase media alta nacional (y quiénes vendrán a sustituirla)

Viernes 10 de Junio del 2016

E. F. y M. A. son un matrimonio de arquitectos con tres hijos en edad escolar, que lleva más de dos años en paro. Sus ingresos les permitían un nivel de vida cómodo, su trayectoria profesional les hacía prever una vida laboral sin demasiados altibajos y la ocupación de ambos les ofrecía seguridad: si los tiempos se torcían, al menos uno de ellos podría aportar los recursos precisos para la subsistencia. Muchos meses después de su entrada en el desempleo, y sin muchas perspectivas de que el ladrillo florezca de nuevo, su posición social dista mucho de la que una vez ocuparon, como también sus expectativas de regresar a ella.

Esta pareja de arquitectos es un síntoma evidente de las transformaciones sociales en que estamos inmersos. La crisis, y el cambio de modelo económico en que vivimos, ha generado un sustancial adelgazamiento de las clases medias en al menos 3 millones de personas. El ascensor social se ha detenido y la brecha entre la parte alta de la pirámide social y el resto está aumentando, y esa dualización, de la que se creía que las capas medias altas de la sociedad estaban protegidas, también las está afectando.

Los millonarios están sacando partido de esta situación acelerada, pero la gente simplemente adinerada no

Las señales de que las cosas están cambiando provienen mucho más de los procesos sociales en marcha que de cambios ya concluidos. Como narraba la periodista Linette López en su cobertura de SALT 2016, una célebre convención de inversores, donde se citan anualmente algunas de sus figuras más importantes, la creencia en que hay que poner el capital a trabajar mucho más que la industria está creando nuevos ricos y nuevos perdedores. 

Como un multimillonario explicó a López, si las políticas económicas cambian, por ejemplo por la llegada de Trump al poder, ellos no tendrían ningún problema. Podrían subirse a sus jets privados e ir donde quisieran, trasladar el dinero a las Islas Caimán o a las Bahamas, e invertir en cualquier lugar del mundo. Pero las personas simplemente adineradas no pueden hacer eso: tienen que pagar la universidad (de la Ivy League) de sus hijos, la hipoteca de su casa de los Hamptons y los bienes de lujo que han adquirido. Están más atados a su territorio y vinculados a su suerte que ellos. Los millonarios pueden estar sacando partido de esta situación acelerada, pero la gente con dinero está mucho más limitada.

El crack financiero afectó a muchísimas familias muy acomodadas, incluso situadas en el 20% más alto de la escala social
Y algo de verdad hay en sus afirmaciones En primera instancia, porque esta clase de inversión volátil arroja continuos ganadores y perdedores. Según el economista Eduardo Garzón, “el crack financiero afectó a muchísimas familias muy acomodadas, incluso situadas en el 20% más alto de la escala social. Las enormes pérdidas financieras afectaron sobre todo a las capas más altas, que son fundamentalmente las que invierten en esos mercados. Según la Encuesta financiera de las familias, sólo el 11% de los españoles invierten en bolsa y la mayoría pertenecen al 40% más rico de la población. En los mercados financieros, cuando alguien gana mucho dinero, también hay alguien que pierde mucho. Los operadores financieros son conscientes de que hay mucha competitividad incluso dentro de los estratos sociales más altos, y que algunas familias han dejado de ser ricas aunque sigan estando muy acomodadas”.

La clase alta cosmopolita

En segundo lugar, porque como asegura Rana Foroohar en su libro 'Makers and Takers', en una economía financiarizada, Wall Street se está imponiendo a Main Street, y cada vez las clases cuyos recursos provenían de economías tradicionales ligadas a la producción y al patrimonio territorial lo tendrán más difícil frente a la clase alta cosmopolita y ligada a lo financiero.

Las clases medias altas españolas, sin embargo, no están dando muchas señales de desclasamiento, según Pau Mari-Klose, sociológo de la universidad de Zaragoza, en tanto “no ha habido grandes sectores de ella que hayan vivido procesos de movilidad significativos. Quizás han sentido ansiedad en algún momento, han atisbado una cierta amenaza de desclasamiento si perdían sus empleos, pero generalmente la sangre no ha llegado al río, y cuando lo ha hecho han tenido recursos para 'reinventarse'. A veces les ha costado un poco, han tenido que hacer algún ajuste, pero los estudios sugieren que las experiencias de adversidad han sido poco comunes. Sí que ha habido dosis considerables de angustia y ansiedad frente a la posibilidad de caer en la escala social y de frustración ante expectativas truncadas, pero poca privación material real”.

La supervivencia de los miembros de la clase media alta actual dependerá de hasta qué punto estén o no vinculados con el gran capital internacional

Pero más allá de situaciones coyunturales y de que las pérdidas sean soportadas por la red patrimonial y el capital relacional con el que cuentan, en España estamos en un momento de transición en el que las clases medias altas están separándose de los resortes que hasta la fecha les permitían gozar de una posición de privilegio. Según Garzón, “son clases que se van a transformar, como ha ocurrido siempre tras importantes cambios políticos, institucionales, económicos o culturales. Dependiendo del capital relacional y del poder de cada una de las familias, lograrán adaptarse mejor o peor a sectores económicos diferentes que les permitan mantener unas condiciones de vida similares. Algunas familias descenderán en la escala social, pero muchas serán sustituidas por otras”.

En el fondo lo que estamos viviendo es la decadencia de la clase media alta tradicional basada en el patrimonialismo

Para Luis Enrique Alonso, catedrático de sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, esta transformación está ya produciéndose, y de modos muy similares a lo que está aconteciendo en otros países. “La supervivencia de los miembros de la clase media alta actual dependerá de sus relaciones cosmopolitas y de hasta qué punto estén o no vinculadas con el gran capital internacional. Hasta ahora, esas capas sociales, como vimos en el franquismo y en la Transición, eran clases patrimoniales y funcionariales, y estaban basadas en un colchón histórico construido sobre la base del capitalismo nacional. Y ahora eso se queda en nada, porque gran parte de ese capital nacional está siendo atacado directamente”.

Clases subordinadas

Aunque las clases patrimoniales nacionales sigan agarrándose a sus anclajes tradicionales, como los del sector inmobiliario, ocupan hoy una posición muy subordinada a las clases financieras internacionales, que son las hegemónicas. “En el fondo lo que estamos viviendo es la decadencia de la clase media alta tradicional basada en el patrimonialismo, en el puesto del funcionario y en las rentas urbanas ligadas a los alquileres de locales y pisos. Su situación es cada vez menos segura, ni siquiera para obtener esas rentas de situación que les permitían mantener su posición”.

Y no sólo el capital nacional es mucho más débil que el internacional, sino que el tipo de instrumentos con el que obtenían sus recursos, como las empresas locales, las constructoras o los puestos de alta dirección en firmas españolas parecen hoy menos seguros y más difíciles de transmitir. Y eso sin contar con que las empresas ligadas a la economía productiva, y entre ellas muchas pymes, lo van a tener difícil en los próximos tiempos, dado que se ven sometidas a gastos fijos elevados, a retribuciones y márgenes cada vez más estrechos y a una concentración del mercado que les hace un daño notable, además de un sistema impositivo que no las beneficia.

La pregunta, por tanto, es qué va a pasar con la clase media alta nacional ligada al territorio, y si desaparece, qué vendrá a sustituirla

Esta es la primera parte del reportaje 'La decadencia de la clase media alta nacional'. La segunda se publicará mañana.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-06-09/clase-media-alta-decadencia-cosmopolitas-finanzas_1214057/

Las nuevas élites que están acabando con las clases medias altas nacionales

Viernes 10 de Junio del 2016

Si hay algo nuevo en la situación de las clases medias altas contemporáneas, es la conciencia de que están inmersas en sociedades que están cambiando profundamente, y que el resultado quizá no les vaya a ser favorable. La crisis no les ha afectado en exceso, ya que la mayor parte de sus integrantes ha conservado su posición, pero sí ha hecho evidente que las cosas no serán igual. Más que la idea de que su clase vaya a desaparecer, lo que les asusta es que son conscientes de que su destino individual es mucho menos seguro: saben que mucha gente de su entorno va a perder pie y tratan de no ser uno de ellos.

Correr más para llegar al mismo sitio

Las bazas que se ponen en juego para continuar en la carrera, señala el catedrático de sociología de la Universidad Autónoma de Madrid Luis Enrique Alonso, son las habituales, como las trayectorias personales, el capital social y el relacional, sólo que ahora se utilizan con mucha más intensidad. “Deben emplear, sólo para conservar su posición, un volumen de recursos mucho mayor: más viajes, más idiomas, más títulos. Y no se trata únicamente de los jóvenes, también el profesional tiene que invertir mucho más en disciplina y en tiempo para no ser excluido. Las situaciones regaladas son mucho menos frecuentes, por lo que también juega como factor fundamental para no caer en la escala social el patrimonio acumulado. Se ha de recurrir a él con mayor frecuencia”.

Por cada puesto creado en la economía del conocimiento, hay tres personas empleadas en la economía de McDonald's

En esa carrera en la cinta mecánica en que se han convertido las trayectorias laborales para las clases medias altas, los mecanismos que permiten obtener recursos patrimoniales son diferentes. Por una parte, porque como aseguran Mats Alvesson y André Spicer, profesores de la universidad de Lund y de la Cass Business School, en 'The Stupidity Paradox', por cada puesto creado en la economía del conocimiento, hay tres personas empleadas en la economía de McDonald's, lo cual aumenta la dificultad para encontrar un empleo que asegure el nivel social: hay menos puestos y más aspirantes, lo que estrecha definitivamente las posibilidades.

Hay mucha batalla en esos niveles y muchas familias adineradas se han dado grandes batacazos debido a las inclemencias de los mercados financieros

En segunda instancia, sus rentas patrimoniales, típicamente provenientes del sector inmobiliario, ya no son tan atractivas en un instante de crisis, y más cuando los impuestos han subido y seguirán subiendo para devolver la deuda. La deriva de los recursos de esos sectores hacia la inversión financiera ha sido el movimiento usual, pero genera mucha más incertidumbre. Como señala el economista Eduardo Garzón, “no hay duda de que quienes arriesgan su capital en los inestables mercados financieros tienen mucho que perder en las crisis, aunque también mucho que ganar. Al fin y al cabo, hay mucha batalla en esos niveles y muchas familias verdaderamente adineradas se han dado grandes batacazos debido a las inclemencias de los mercados financieros. De hecho, todo apunta a que la política monetaria extremadamente expansiva de los bancos centrales está calentando demasiado la economía financiera, y que mientras ese dinamismo no sea compensado por un dinamismo similar en la economía real, nuevas crisis financieras de enorme envergadura harán aparición, asestando un duro golpe al patrimonio de muchas familias acaudaladas”.

Ansiedad, pero no privación

Este es el último problema para la clase media alta, que la economía real no va bien, y desde luego no al ritmo que necesita la economía financiera. En este contexto, la clase media española muestra síntomas de agotamiento, pero según afirma el profesor de sociología en la Universidad de Zaragoza Pau Marí-Klose, no demasiado preocupantes. “Si bien en muchos de estos hogares las situaciones de adversidad han supuesto un primer golpe duro, que ha generado ansiedad, han sido superadas tras un tiempo gracias a los recursos económicos de que disponían, y cuando se agotaban, al apoyo de familiares y otras redes sociales. Su colchón en forma de indemnizaciones por despido, prestaciones sociales, ahorros, y sobre todo al hecho de que han sido hogares ricos en trabajo (donde trabaja más de una persona) les ha otorgado grandes márgenes. Además, las clases medias altas son ricas en capital relacional”.

He encontrado a pequeños empresarios empeñados en salir adelante, adaptándose a nuevas demandas, aguantando muchísimo antes de darse por vencidos

En cuanto a sectores, un estudio realizado por Xavier Martínez-Celorrio, profesor de sociología de la Universidad de Barcelona, señala que la clase profesional experta, que incluye también a la clase directiva, es la que ha gozado de una mayor protección y mantenimiento de estatus ante la crisis, pero aún así un 17% ha caído de clase social.

Quienes han acusado algo más el golpe son los empresarios y autónomos, como señala Marí-Klose. “Existen ciertamente casos extremos, sobre todo en el mundo de las pymes. Empresarios que habían tenido mucho éxito en la época de bonanza, y de repente sufren caídas drásticas, que a veces presentan perfiles más dramáticos, cuando la acumulación de deudas ligadas a inversiones realizadas para expandirse impide remontar cuando la situación mejora, y cunde la frustración. En mis entrevistas cualitativas me he encontrado bastantes pequeños empresarios ahora ahogados por las deudas, que coartan su capacidad de echar adelante su negocio o de emprender en otro tipo de actividades. Pero todos tuvieron en sus malos momentos algo a lo que agarrarse (una pareja que trabajaba asalariada y aseguraba ingresos, una familia que acudía a su rescate, etc.). Además, la clase media alta ligada a la pequeña actividad empresarial es mucho más resiliente de lo que a veces nos imaginamos, y consigue mejor o peor, mantener sus actividades 'territorializadas' a flote. He encontrado sobre todo a pequeños empresarios empeñados en salir adelante, adaptando sus empresas a nuevas demandas, explorando nuevos nichos de negocio, aguantando carros y carretas antes de darse por vencidos”.

La economía real, víctima

Sin embargo, esta pelea tiene mal destino como clase, aunque la suerte de sus componentes sea dispar, ya que, como asegura Luis Enrique Alonso, “la economía de los flujos está hegemonizada internacionalmente y la financiarización tiene sus víctimas entre los grupos ligados a la economía real, aunque sea una economía real regresiva como es la española”. En un contexto global, “cualquier compañía financiera internacional tiene una capacidad mil veces mayor de despliegue de estrategias. La clase media alta nacional es hoy totalmente dependiente de los circuitos internacionales de colocación de capital, y los fondos especulativos, los de alto rendimiento, pueden desplazar a cualquiera de un papirotazo. España cada vez está más desvinculada de los modelos territoriales, y sólo quedan las eléctricas, que están apoyadas políticamente, y los bancos, que han crecido y son un agente más de la financiarización internacional. El Banco Santander o el BBVA se llaman así como podrían llamarse Banco de Laos”.

No piensan en términos de nación o de patria, sino de afinidades con otros miembros de su clase, al margen de su lugar de nacimiento

La cuestión última, afirma Alonso, es que la financiarización ha modificado todas las estrategias. En un capitalismo globalizado, en el que la economía penetra y perturba las divisiones nacionales de clase, se están creando grupos sociales que aprovechan sus habilidades y posibilidades de formación para extraer oportunidades de cualquier lugar. Las nuevas élites no son nacionales, sino que se mueven en redes globales: envían a sus hijos a estudiar al extranjero, viajan fuera de su país a menudo, tienen cuentas bancarias en distintos países y encuentran sus empleos y sus oportunidades de negocio en firmas transnacionales y ciudades cosmopolitas. No piensan en términos de país o de patria, sino de afinidades con otros miembros de su clase, al margen de su lugar de nacimiento.

En este mundo de élites y redes globales, las clases medias altas nacionales tienen mucho que perder

Estas son las capas sociales triunfadoras, y a introducirse en ellas aspiran las clases medias altas nacionales, sabedoras de que su destino depende de la posibilidad de hacerse un espacio en esos circuitos laborales, culturales y económicos. Dado que la vinculación a los territorios ya no es vista como una salvaguarda sino como una trampa, insisten en que las empresas deben internacionalizarse, en que las pymes están obligadas a crecer si quieren sobrevivir, y en que las posibilidades de desarrollo profesional pasan por el cosmopolitismo. Como subraya Alonso, “igual que antes enviaban a sus hijos a los jesuitas, ahora los matriculan en colegios internacionales o los mandan a que cursen la carrera en Estados Unidos”.

El problema es que ese deseo suele encontrarse de forma brusca con la realidad, porque supone jugar en un espacio en el que la competencia es mucho mayor, donde su red de relaciones es mucho más débil, y para el que no siempre cuentan con el capital preciso. En este mundo de élites y redes globales, las clases medias altas nacionales tienen mucho que perder.

Fuente:  http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-06-10/nuevas-elites-clases-medias-altas_1214592/